El panorama mediático español está a punto de experimentar una revolución sin precedentes, o al menos eso promete Javier Ruiz, director de La Séptima, el nuevo canal que juró ser el "anti-Fox News" del espectro televisivo nacional. La propuesta, según Ruiz, es clara: ofrecer un contrapeso inquebrantable a las cadenas que, según sus propias palabras, se han "girado a la derecha", garantizando así una visión equilibrada para una audiencia sedienta de objetividad. Pero por "equilibrada", parece que se refieren a una que está garantizada para caer en el otro lado de la balanza, siempre.

Desde su sede, diseñada con espejos y pantallas que proyectan la programación de sus rivales en modo inverso, Ruiz explicó su innovadora estrategia. "Si ellos cubren una noticia en diez minutos, nosotros le dedicaremos veinte, o tres. Si usan el color azul, nosotros usaremos el rojo. Es ciencia pura", afirmó con la seriedad de un científico descubriendo la gravedad por segunda vez. "Nuestros equipos de redacción están entrenados para detectar cualquier sesgo existente y, automáticamente, implementar el contrario. Si un experto en un canal X condena una política gubernamental, nosotros tendremos a dos que la alaben sin reservas. Y si no los hay, los creamos", añadió, aclarando que la creación de expertos sería "meramente un ejercicio de adaptación al mercado".

La parrilla de programación ya genera expectativas. Se espera un programa matinal llamado "El Despertar Consciente", que servirá de antítesis directa a cualquier tertulia matutina que ose cuestionar el status quo. Sus debates estarán cuidadosamente coreografiados para asegurar que cada punto de vista crítico sea refutado por una oleada de aplausos y asombro ante la "clarividencia" del gobierno. Por las tardes, "La Contratertulia Invertida" se especializará en desmentir, en tiempo real, cada titular que aparezca en la prensa considerada "de derecha", con gráficos y estadísticas que demuestren por qué "la verdad es mucho más compleja, y convenientemente, opuesta".

Analistas del sector, que pidieron anonimato porque "no queremos salir en la sección 'enemigos de la objetividad' de La Séptima", coinciden en la audacia de la propuesta. "Es una eficiencia asombrosa", comentó uno. "No necesitan invertir en nuevas narrativas, solo esperan a que la competencia diga algo y luego lo niegan. Es un modelo de negocio sustentable en la polarización", agregó. Otro analista, especializado en psicología de masas, señaló que "finalmente, el público español tendrá la certeza de que, sin importar lo que escuche, existe una versión exactamente opuesta disponible al instante, lo que simplifica enormemente el proceso de elegir qué creer".

La Séptima ya ha iniciado una agresiva campaña de marketing bajo el lema "Lo que el otro canal no te cuenta, porque nosotros te contamos lo contrario". Sus promotores aseguran que, en un mundo saturado de información, la clave es ofrecer una "alternativa radicalmente opuesta", una especie de yin y yang noticioso que, en lugar de unificar, garantiza que nadie tenga que dudar de su posición inicial.

Con esta premisa, La Séptima aspira a captar a todos aquellos televidentes que ya tenían una visión preconcebida y solo necesitaban una cadena que la validara con la misma vehemencia, pero con un color de logo diferente. La verdadera imparcialidad, parece, se ha encontrado al doblegar la curva de la polarización hasta que se cierra sobre sí misma, formando un círculo perfecto de confirmación.