briceñas, suiza – en un despliegue de determinación diplomática que rivaliza con el maratón de atenas, delcy rodríguez, la destacada enviada del régimen venezolano, completó este fin de semana una hazaña sin precedentes: recorrer 75 pasos calculados, pasando por las delegaciones de 31 naciones soberanas, con el único objetivo de interceptar al presidente español, pedro sánchez. su misión, declarada con la franqueza de un cazador que finalmente acorrala a su presa, era "seguir hablando de venezuela", una frase que, en el léxico político, a menudo significa "mantener viva la narrativa y, a ser posible, la financiación."

"es una táctica clásica de presión blanda, pero ejecutada con una intensidad física inusual," explicó el dr. leónidas valdés, director del instituto para el estudio del acoso protocolario (isap), un think tank que analiza las interacciones más incómodas en las cumbres internacionales. "rodríguez no solo buscaba un saludo, sino una inversión de energía. cada zancada era una micro-negociación, un recordatorio subliminal de que venezuela está presente, es insistente y está dispuesta a gastar suelas de zapato por su causa. es como un comercial andante, pero uno que te exige tu tiempo al final." según los cálculos del isap, la inversión de rodríguez en este 'sprint' diplomático asciende a un coste energético equivalente a tres horas de debate en la asamblea general de la onu, todo para asegurar que sánchez no se olvide de que venezuela existe y que, aparentemente, aún tiene cosas que decir.

desde moncloa, la reacción fue la esperada ante un compromiso que nadie pidió pero que tampoco se puede rechazar sin parecer maleducado. "el presidente sánchez siempre está abierto al diálogo y a escuchar a todas las partes, especialmente en el contexto de cumbres internacionales donde la libre circulación es un derecho fundamental," declaró un portavoz, cuyo tono denotaba la misma resignación que la de quien encuentra un folleto publicitario pegado en su coche. "recibió el saludo de la delegación venezolana con la misma cortesía que la de cualquier otro país." sin embargo, fuentes cercanas a la comitiva española, que hablaron bajo condición de anonimato para evitar ser la siguiente víctima de un 'acercamiento diplomático', insinuaron que sánchez estaba más preparado para discutir el cambio climático o la economía global que la enésima conversación sobre la situación del caribe.

la escena, captada por múltiples cámaras, ha abierto un debate sobre la eficacia de estas demostraciones de fuerza gestual. ¿es el futuro de la diplomacia una serie de carreras de obstáculos y emboscadas en pasillos alfombrados? ¿se medirán ahora las victorias diplomáticas por la distancia recorrida y el número de líderes evadidos? la pregunta de fondo es si una conversación impuesta a base de perseguir a un jefe de estado por medio mundo vale realmente el tiempo y el esfuerzo. "el objetivo no es tanto la conversación en sí, sino la foto. la imagen de sánchez 'hablando' con rodríguez es un activo más valioso para venezuela que cualquier acuerdo real," señaló la dra. carmen olivares, analista de comunicación política. "es la demostración de que, no importa cuán aislados estén, aún pueden meterse en el espacio personal de los líderes mundiales, aunque sea a patadas."

por su parte, rodríguez, con la satisfacción del atleta que ha superado su marca personal, no ocultó su éxito. "es fundamental que la diplomacia no se quede sentada esperando. hay que salir a buscarla, hay que caminar por ella," afirmó, mientras se le veía estirando los gemelos discretamente. "y si eso implica cruzar continentes de pasillo en pasillo, lo haremos. porque venezuela tiene mucho que decir y, más importante aún, tiene la resiliencia para asegurarse de que la escuchen, aunque sea a punta de trote."

la moncloa, por su parte, ya ha solicitado a sus asesores de seguridad que exploren la posibilidad de instalar rutas de escape preestablecidas y trampas para osos invisibles en futuras cumbres. porque si cada diálogo cuesta 75 pasos, sánchez necesitará un podómetro para monitorizar su agenda, y quizás un chubasquero para evitar salpicaduras. al final, lo único claro es que las cumbres internacionales son ahora el gimnasio de algunos y el calvario de otros, todo en nombre de la inagotable "conversación".