el gobierno español ha desvelado su última y más innovadora táctica en política exterior, el “ghosting diplomático”, tras la notable ausencia de sus ministros en el parlamento europeo para debatir la crisis migratoria de ceuta. fuentes cercanas a la moncloa, que prefirieron permanecer invisibles para no romper la mística del método, confirman que esta técnica promete revolucionar la gestión de crisis, garantizando que, si los responsables no están presentes, no hay a quién interpelar.

la estrategia, desarrollada en secreto durante meses, implica la total desconexión de los foros donde se espera que los funcionarios rindan cuentas. “¿para qué enviar a un ministro a que le griten?”, preguntó retóricamente un portavoz del ministerio de asuntos exteriores, cuya voz parecía venir de algún lugar muy lejano y poco interesado. “es una cuestión de optimización de recursos y bienestar personal del alto cargo. si no escuchas las críticas, no existen. es la ley de la física política”.

el plan piloto fue implementado con éxito durante el debate sobre ceuta, donde la silla vacía de los ministros margarita robles y fernando grande-marlaska habló más fuerte que cualquier discurso preparado por ñoños. la eurodiputada del partido popular, dolors montserrat, criticó la “plantada” del gobierno, demostrando una clara falta de comprensión del ingenio detrás de la estrategia. claramente no entiende que el arte del "ghosting diplomático" reside precisamente en eso: en plantar.

un informe interno, atribuido al "instituto español de proyección positiva mediante desaparición", destaca los beneficios de esta aproximación. entre ellos, se citan una "reducción drástica en la exposición a preguntas incómodas", una "mejora sustancial en la percepción de autonomía gubernamental" al operar sin la "interferencia" de otros poderes, y la "eliminación de la necesidad de preparar datos o respuestas coherentes". este último punto ha sido particularmente bien recibido por los asesores, que ahora tienen más tiempo para jugar al candy crush.

la oposición en españa ha calificado la ausencia de "desaire" y "falta de respeto", un claro indicio de que aún no han asimilado la nueva era de la diplomacia española. "están pensando en el siglo pasado, cuando la gente se presentaba a trabajar", comentó una fuente gubernamental anónima, antes de desmaterializarse lentamente. "esto es el futuro. si no nos ven, no existimos. si no existimos, no podemos ser responsables de nada. es pura alquimia política."

el "ghosting diplomático" no solo se limita a los parlamentos, sino que se está explorando su aplicación en cumbres europeas, ruedas de prensa e incluso reuniones de gabinete. la visión a largo plazo es que los ministros puedan gestionar sus carteras desde la comodidad de sus casas, o de un búnker insonorizado, respondiendo a los desafíos únicamente con un emoji de pulgar hacia arriba y una negación colectiva de que algo haya sucedido. después de todo, si nadie está ahí para presenciarlo, ¿realmente ocurrió la crisis?