Madrid — En un giro diplomático que pocos vieron venir, aunque muchos ya sospechaban, fuentes cercanas al Palacio de la Moncloa han admitido, bajo condición de anonimato absoluto para no ser exiliados a un protectorado imaginario, que la presunta "reverencia" del Gobierno español hacia el monarca alauí es, de hecho, una estrategia calculada de "maximización de influencia y minimización de dolores de cabeza diplomáticos". La acusación de la oposición, que señalaba al ejecutivo de ser "monárquico, pero en el país equivocado", fue respondida con una honestidad brutalmente práctica que dejó a todos boquiabiertos: "Claro que sí, ¿y qué?"

"Mira, el Rey de España está ahí, hace su trabajo y lo hace bien", explicó un asesor que se escondía detrás de una planta de interior. "Pero seamos francos, ¿quién te da acceso preferencial a gasoductos, control de flujos migratorios y un pase VIP a los chiringuitos de Tánger? No queremos decir que uno sea mejor que otro, simplemente que algunos reyes vienen con un paquete de beneficios que simplifican enormemente la gobernabilidad. Es como elegir entre un seguro básico de coche y uno a todo riesgo que además te lava el coche cada semana. ¿Cuál eliges para el bien de la nación?"

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que había calificado la situación como una "acción perfectamente coordinada por los servicios secretos marroquíes", mantuvo su postura, aunque con una nueva interpretación. "Ahora todo tiene sentido", declaró con su habitual intensidad teatral. "No es que sean espías, es que son unos comerciales excelentes. Han sabido vender los beneficios de su monarquía a nuestro Gobierno como si fuera el último iPhone. Es una infiltración, sí, pero de marketing estratégico de alto nivel. Me imagino a los agentes del CNI analizando gráficos de ROI para cada apretón de manos real".

Mientras tanto, desde Zarzuela, el silencio fue ensordecedor. Algunos analistas sugieren que la Casa Real española está considerando lanzar su propia "campaña de engagement" para competir. Rumores no confirmados hablan de un posible canal de Twitch del monarca, donde respondería preguntas en vivo y reaccionaría a memes. "Necesitamos algo que nos posicione como un 'partner' estratégico clave, no solo como el tío que corta cintas", comentó un experto en comunicación de crisis monárquica, quien también solicitó anonimato porque "la realeza es como el Club de la Lucha, la primera regla es no hablar del Club de la Lucha".

Al final, el Gobierno español parece haber abrazado la máxima de que, en política exterior, más vale rey en mano que cientos volando, especialmente si el rey en mano te da descuentos en aranceles.