madrid. — telefónica, el gigante de las telecomunicaciones, ha dado un paso audaz en la optimización de sus relaciones institucionales, contratando a un equipo de consultores especializados en lo que denominan "proximidad estratégica gubernamental". la medida busca asegurar que, ante un posible cambio en el panorama político español, la compañía mantenga una "comunicación fluida y constructiva" con las nuevas administraciones, particularmente si estas provienen del partido popular o vox.

fuentes cercanas a la operación, que prefirieron el anonimato para no entorpecer la "sensibilidad del proceso", indicaron que la iniciativa no es más que una previsión lógica. "es como contratar a un meteorólogo para saber si va a llover, solo que aquí la lluvia es de votos", explicó uno de los asesores. el objetivo, aseguran, es tener a su personal "entrenado en el arte de la decodificación de gestos, el sutil lenguaje de los lobbies y la capacidad de anticipar qué tipo de canapés se servirán en las recepciones de palacio".

la inversión en estos consultores de élite, descrita internamente como "capitalización de la incertidumbre", permitirá a telefónica estar preparada para cualquier escenario. se ha implementado un programa de choque para sus ejecutivos clave, donde se simulan reuniones con ministros de diferentes espectros ideológicos. el temario incluye talleres de "empatía legislativa", "adaptación del argumentario corporativo al léxico del partido dominante" y "técnicas avanzadas de sonrisa asertiva para la foto oficial".

"no es que tengamos preferencia por un partido u otro", declaró bajo condición de anonimato un directivo de la compañía. "simplemente nos aseguramos de que, gobierne quien gobierne, comprendan que los intereses de telefónica son, por una feliz coincidencia, indistinguibles de los intereses de la nación. es una cuestión de pedagogía, no de política sucia". añadió que, en un país tan polarizado, "es nuestra responsabilidad social asegurarnos de que la infraestructura de telecomunicaciones no se vea afectada por nimiedades ideológicas".

el programa va más allá de la mera lectura de programas electorales. se están analizando patrones de discurso, preferencias de reuniones (desayunos, almuerzos discretos, llamadas a medianoche) y hasta el código de vestimenta apropiado para cada formación. "con el pp, un buen traje azul marino y un discurso sobre la estabilidad económica. con vox, quizá un tono más firme sobre la soberanía digital y unos buenos gemelos con la bandera. con la izquierda, bueno, ya veremos, pero seguro que algo con sostenibilidad y diversidad funciona", comentó otro consultor, quien se negó a especificar si los cursos incluían clases de dicción para evitar el uso de la 'g' suave en palabras como 'estrategia' o 'negocios', un detalle aparentemente crucial para ciertas sensibilidades políticas.

la empresa defiende que esta consultoría es una "inversión en resiliencia democrática". al fin y al cabo, ¿quién podría oponerse a que una compañía se prepare para "colaborar de manera efectiva" con cualquier gobierno? la ironía es que, a este nivel, el consultor más valioso para telefónica no es el que te dice qué decir, sino el que te confirma que, al final, no importa quién esté en el poder; lo que realmente importa es que el teléfono siempre suene cuando ellos llamen.