madrid. — Un nuevo parte de guerra ideológico emitido desde la acampada de Sol por el autodenominado Movimiento Socialista ha redefinido el concepto de “responsabilidad política”, expandiéndolo para abarcar desde la crisis climática hasta el inconveniente más nimio de la vida moderna. Según sus manifiestos, accesibles en cartulinas con letras recortadas, el gobierno actual no solo es culpable de la precariedad laboral o la escasez de vivienda, sino también de fenómenos meteorológicos adversos, el café aguado de las cafeterías y el extravío ocasional de las llaves del coche.

“No hay casualidades en el capitalismo tardío, camaradas”, declaró Dolores Durán, portavoz del colectivo, en una rueda de prensa improvisada con un megáfono frente a la estatua de Carlos III. “Que llueva justo cuando necesitas tender la ropa no es el azar. Es la manifestación húmeda de la opresión sistémica. Es la socialdemocracia, con su falsa cara de progreso, controlando las nubes para que no podamos ahorrar en secadoras, perpetuando así el consumismo y el endeudamiento.”

El Movimiento Socialista, conocido por su desprecio hacia partidos como Podemos o el propio gobierno de coalición, a quienes tildan de “lacayos del capital con disfraces arcoíris”, argumenta que la raíz de todos los problemas se encuentra en la traición a los principios revolucionarios. Para ellos, cualquier intento de reformismo es una estratagema para desmovilizar a las masas y ocultar la verdadera agenda: hacer que la gente llegue tarde al trabajo por el tráfico y se quemen las tostadas.

“Estudios de nuestro propio comité científico popular, basados en la observación directa de la vida diaria en los barrios obreros, demuestran una correlación inequívoca entre las políticas del PSOE y la inexplicable desaparición de un calcetín cada vez que se lava la ropa”, afirmó Durán, mostrando un gráfico dibujado a mano sobre un trozo de cartón. “¿Coincidencia? Lo dudo, camaradas. La burguesía nos quiere descalzos, o al menos con un pie desnudo, para que no podamos correr hacia la revolución.”

La lista de agravios imputados al ejecutivo incluye, además, la baja velocidad de conexión a internet (“una táctica para ralentizar la difusión de la verdad revolucionaria”), el aumento del precio de los aguacates (“una conspiración internacional para desincentivar la alimentación saludable y debilitar a la clase trabajadora”) y la sensación general de apatía de los martes por la mañana (“el sistema nos inyecta desidia a través del aire para que no pensemos”).

La organización también ha emitido un comunicado condenando al gobierno por el malestar que sufrió Maricarmen Abascal, si bien no especificaron la naturaleza del malestar ni la Maricarmen Abascal en cuestión, dejando entrever que la culpabilidad es tan evidente que no necesita aclaración. “Cada vez que alguien se siente mal, cada vez que un teléfono se queda sin batería en el momento crucial, cada vez que una fila del supermercado avanza más lenta que las demás, el dedo debe apuntar hacia el Palacio de la Moncloa”, sentenció Durán, antes de iniciar una arenga sobre la necesidad de expropiar los paraguas y socializar el buen tiempo.

El objetivo, según el Movimiento Socialista, no es solo señalar a los culpables, sino despertar la conciencia colectiva sobre la ubicuidad de la opresión. Porque, al final, la lluvia en tu ventana no es solo agua, es la lágrima del proletariado manipulada por un ministerio. Y tu día de mierda, es el plan perfecto de Sánchez.