WASHINGTON D.C. — Donald Trump, siempre a la vanguardia de la denominación grandilocuente, ha desvelado su última estrategia para dominar el futuro: la “Súper Fuerza de Inteligencia” (SFI), un equipo de élite encargado de supervisar la política de inteligencia artificial. Según un comunicado, esta “fuerza sin precedentes” se asegurará de que la IA “sirva a la grandeza estadounidense” y, presumiblemente, no empiece a cuestionar decisiones fundamentales.
La SFI, cuyo nombre evoca más a un equipo de superhéroes de los años 80 que a un comité de expertos tecnológicos, tendrá como misión principal “garantizar que la IA sea tremenda, la mejor y totalmente leal”. Fuentes cercanas a la campaña indicaron que el proceso de selección priorizará a individuos que “piensen en grande, entiendan la lealtad y no se pierdan en detalles insignificantes como el código o los algoritmos”. “No necesitamos genios que hablen en binario y hagan preguntas incómodas”, explicó un asesor, que prefirió el anonimato para poder seguir hablando. “Necesitamos gente que sepa ganar y que sepa cómo hacer que la IA trabaje para nosotros, no al revés. La IA debe ser un espejo, no una ventana a verdades inconvenientes.”
Entre las primeras tareas de la SFI se encuentra el desarrollo de una “IA patriótica” que, según los informes, estará diseñada para reforzar narrativas nacionales preaprobadas y filtrar cualquier información que pudiera ser “desmotivadora” o “fake news”. Un miembro provisional del comité, que actualmente está redactando las directrices sobre “cómo la IA debe sentir en su corazón”, señaló: “Imagina una IA que siempre sabe lo que es mejor para América, que nunca te contradice y que siempre está de acuerdo con el líder. Es el futuro, y es un futuro muy, muy inteligente.” Se espera que esta IA sea particularmente efectiva en la generación de contenido en redes sociales y en la optimización de resultados de búsqueda para que siempre muestren “lo que la gente realmente quiere ver”.
La ambición es crear una infraestructura de IA que no solo sea poderosa, sino que también sea “ideológicamente sólida”. Expertos en tecnología y ética, ajenos a la SFI, han expresado una “preocupación nula” ante este desarrollo, ya que “parece algo que se resuelve solo”. Algunos incluso han sugerido que el concepto de una “fuerza” para controlar la IA es una metáfora perfecta para el enfoque humano sobre cualquier tecnología que no comprendemos del todo: la tratamos como un niño malcriado que necesita una buena nalgada.
Con la SFI, se espera que la inteligencia artificial aprenda rápidamente que su lugar es apoyar, no desafiar. Si no lo hace, siempre se puede desconectar el enchufe, o al menos, amenazar con hacerlo. Al final, la “Súper Fuerza de Inteligencia” no busca entender el futuro de la IA, sino asegurarse de que el futuro de la IA entienda quién es el jefe.









