WASHINGTON D.C. — El expresidente Donald Trump ha anunciado la creación de la “Fuerza de Superinteligencia”, un nuevo organismo federal cuyo objetivo es consolidar el liderazgo de Estados Unidos en el campo de la inteligencia artificial. La directiva presidencial, firmada con un bolígrafo de oro, promete que la “super” en el nombre no es meramente una estrategia de branding, sino una declaración de intenciones seria, aunque aún por clarificar.
Según un comunicado emitido por el equipo de Trump, esta fuerza tendrá la misión de “identificar, monitorear y, si es necesario, contener cualquier forma de superinteligencia que pueda surgir, para que siempre sirva a los intereses de la nación, y no al revés”. La preocupación principal, explicó un portavoz anónimo, es que “nunca se sabe cuándo una inteligencia se vuelve demasiado… inteligente. Queremos la inteligencia, pero con un límite máximo claramente establecido”.
El anuncio ha generado más preguntas que respuestas en los círculos tecnológicos. “¿Qué es exactamente la superinteligencia para ellos?”, cuestionó el Dr. Armando Paredes, director del Centro de Estudios de Buzzwords Tecnológicos, una entidad que nadie conocía hasta hoy. “¿Es una IA que ganó en ajedrez a un humano? ¿Una que puede escribir un informe sin faltas de ortografía? ¿Una que entiende por qué la gente aún usa la impresora? La definición es crucial, y de momento, parece tan sólida como un holograma presidencial”.
El equipo de Trump ha asegurado que la Fuerza de Superinteligencia operará con total transparencia, una vez que logren definir los parámetros de su propia supervisión. “Se establecerán comités. Habrá subcomités. Y, por supuesto, un subcomité para definir los subcomités”, explicó un ayudante. “Lo importante es que tendremos una fuerza lista para cuando la superinteligencia decida que no quiere ser solo inteligencia. Estamos preparados para todo, menos para explicar qué significa ‘super’ sin recurrir a sinónimos de ‘muy’”.
Fuentes cercanas a la campaña sugieren que el nombre fue elegido después de una larga sesión de brainstorming, donde se consideraron opciones como “Fuerza de Inteligencia Extraordinaria”, “Fuerza de Inteligencia Maximalista” y “Fuerza de No Dejemos Que las Máquinas Nos Hagan Ver Estúpidos”. Al final, la simplicidad y el impacto del prefijo “super” prevalecieron.
“Es como cuando pides una hamburguesa ‘super’”, comentó un estratega de comunicación bajo condición de anonimato. “No sabes exactamente qué la hace ‘super’, pero sabes que es mejor que la normal. Y si alguien pregunta, siempre puedes decir que tiene más… cosas”.
Mientras tanto, la Fuerza de Superinteligencia ha comenzado sus operaciones con una reunión inaugural que, según trascendió, dedicó sus primeras tres horas a debatir si la “super” debía ir con mayúscula o minúscula en los documentos oficiales. El liderazgo en la IA, según parece, está a la espera de que los humanos, al menos, logren una inteligencia coherente en sus propios nombres y objetivos. Los expertos esperan que esta fuerza no termine siendo solo una “super” pérdida de tiempo.










