TEGUCIGALPA, HONDURAS — Juan Orlando Hernández, el expresidente hondureño recientemente liberado de acusaciones de narcotráfico en Estados Unidos mediante un indulto presidencial, ha declarado su intención de regresar a su país natal, Honduras, no para retomar la arena política, sino para sumergirse por completo en "proyectos de infraestructura privada". La noticia llega como un bálsamo para quienes temían su posible retorno al turbulento panorama electoral, aunque genera nuevas preguntas sobre la naturaleza exacta de estas "iniciativas".
"Estoy cansado de la politiquería, de las intrigas y de las luchas de poder", declaró Hernández a un medio local, con una seriedad que muchos encontraron "sorprendentemente convincente". "Mi único deseo ahora es servir a mi pueblo, pero desde una trinchera más humilde, más práctica. Me enfocaré en la creación de nuevas rutas de transporte y en la optimización de cadenas de suministro que tanto necesita Honduras. Esto es pura filantropía, un legado para las futuras generaciones". El exmandatario no especificó el origen del capital para estos ambiciosos planes, pero aseguró que "cuenta con el respaldo de socios estratégicos con una visión similar, y sobre todo, con recursos muy líquidos".
Expertos en logística y finanzas, quienes pidieron anonimato por "razones de seguridad personal y profesional", sugirieron que la elección de la infraestructura como nuevo campo de acción de Hernández es, cuanto menos, "estratégica". "Hay muchos vacíos en la red vial hondureña, puntos ciegos, zonas donde los controles son más laxos", comentó uno de ellos. "Si alguien conoce las rutas y los flujos como la palma de su mano, es un exjefe de estado. Y si además tiene 'socios' interesados en la 'eficiencia', el potencial de crecimiento es ilimitado, en varios sentidos".
La ciudadanía ha reaccionado con una mezcla de escepticismo y un cinismo ya bien arraigado. "Claro, 'infraestructura privada'", comentó una vendedora de mercado en Tegucigalpa, quien solo se identificó como Doña Rosa. "Cuando dicen 'privada', uno ya sabe que no es para el beneficio de todos. Es para el beneficio de unos pocos, y el control es absoluto, sin tanta rendición de cuentas como en la política 'oficial'". Otros hondureños expresaron su "alivio" de que al menos no se postularía para un cargo, prefiriendo un "empresario" con experiencia en "gestión de recursos" a un político más.
El anuncio de Hernández ha desatado un debate nacional sobre la difusa línea entre la política y los negocios en Honduras, especialmente cuando los involucrados tienen un historial tan particular. Muchos se preguntan si este "retiro" no es, en esencia, una forma más sutil y quizás más efectiva de ejercer poder, lejos del escrutinio público y de las urnas. Después de todo, cuando se trata de "infraestructura" y "logística", el verdadero poder a menudo reside en quienes controlan lo que se mueve y cómo se mueve, sin importar la etiqueta del cargo. El país espera ansiosamente ver qué tipo de "puentes" y "caminos" construirá el expresidente en su nueva etapa "empresarial".





