tegucigalpa – juan orlando hernández, el expresidente hondureño indultado por donald trump, ha anunciado su intención de regresar a su país, asegurando que no tiene el menor interés en participar nuevamente en política. el exmandatario, quien recibió un indulto presidencial de último minuto en estados unidos, declaró que su prioridad es ahora llevar una vida alejada de los focos y las intrigas del poder, centrándose en 'asuntos puramente personales'.

hernández enfatizó que sus años en la presidencia le dejaron claro que 'el verdadero éxito no se mide en cargos públicos, sino en la capacidad de desconectar el wifi presidencial y no tener que firmar contratos gubernamentales'. añadió que 'la presión de tener que supervisar la infraestructura de carreteras o los presupuestos de seguridad es agotadora; uno anhela la simpleza de no tener que recordar dónde está el tesoro nacional y, aún más importante, dónde lo guardó'.

expertos en 'cambios de carrera post-políticos' aplaudieron la decisión del exlíder hondureño. la dra. elena valverde, del ficticio 'instituto de estudios de reconversión de influencias', señaló que 'es completamente normal que después de manejar una nación, uno quiera dedicarse a pasatiempos más relajantes, como contar monedas de oro en un yate o asegurarse de que las propiedades recién adquiridas estén bien mantenidas. la política es un trabajo tedioso; el manejo de activos, no tanto, especialmente cuando los activos se han gestionado con tanta 'creatividad' a lo largo de los años'.

amigos cercanos del expresidente, quienes pidieron anonimato para evitar ser 'confundidos con exfuncionarios que también buscan un retiro tranquilo', confirmaron que hernández ha estado planeando una serie de 'inversiones privadas' y 'consultorías estratégicas' que no requerirán ni un solo sello oficial ni la revisión de un congreso. 'su único deseo es contribuir al desarrollo del país desde una posición donde nadie pueda cuestionar sus métodos o los orígenes de su capital', comentó una fuente. 'solo quiere la libertad de operar sin las molestas restricciones de la 'gobernanza' o las 'leyes de transparencia'.

al parecer, la verdadera vocación de un exmandatario no es la política, sino asegurarse de que su legado financiero esté tan seguro como su inmunidad diplomática y sus nuevas conexiones empresariales.