tegucigalpa, honduras — el expresidente juan orlando hernández anunció su intención de regresar a honduras, asegurando que no tiene ningún interés en participar en política. la declaración ha sido recibida con una mezcla de perplejidad y risas, ya que muchos no logran entender cómo un ex jefe de estado, con un historial tan notorio, espera que su mera presencia no sea, de por sí, un acto político.

"Solo quiero volver a casa, pasear por el mercado, visitar a mis viejos amigos, quizás abrir una pequeña tienda de recuerdos o algo así," declaró hernández desde una ubicación no revelada, según fuentes cercanas. "¿Política? Eso ya es cosa del pasado. Mi única agenda ahora es disfrutar de la vida sin el estrés de gobernar." La afirmación, sin embargo, parece ignorar la memoria colectiva de un país donde su nombre sigue resonando con una intensidad que pocos exgobernantes logran alcanzar, o desear.

expertos en comportamiento político, un campo que se vuelve cada vez más una rama de la comedia, sugieren que este nivel de autoengaño es una cualidad casi obligatoria para llegar a la cima. "Es fascinante," comentó la Dra. sofía rosales, analista del centro para el estudio de la ceguera presidencial autoinducida. "Es como si creyera que su cargo era un disfraz que se quita al final del día. No comprende que el traje es él, y que el escenario es todo el país. Su simple aliento ya es un comunicado de prensa."

la ciudadanía, por su parte, reacciona con el humor negro que solo décadas de política centroamericana pueden forjar. "¿Que no le interesa la política?" preguntó don ramón, vendedor de frutas en el mercado san isidro. "¿Y cómo se supone que va a pasar desapercibido? ¿Con una gorra y gafas oscuras, comprando mangos? ¡Si hasta los perros saben quién es!" otra residente, maría elena lópez, resumió el sentir popular: "es como si el volcán popocatépetl dijera que ya no le interesa la vulcanología, que solo quiere ser una colina normal. Es ridículo."

mientras tanto, la clase política actual ha preferido guardar un silencio estratégico, observando el panorama con la misma cautela con la que se vigila a un león enjaulado que, de repente, declara su amor por el veganismo. la cuestión no es si hernández regresará a honduras, sino si puede regresar a honduras sin que honduras regrese a él, en toda su complejidad política.

su retorno, quiera él o no, será un evento noticioso, una declaración, una afrenta o una bienvenida. lo que no será es un paseo discreto de un ciudadano cualquiera. eso, sencillamente, no existe para quienes han movido los hilos de una nación.