madrid. Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, ha desvelado este domingo en Badalona los pilares de su flamante política migratoria: un “carné por puntos” para la nacionalidad española, diseñado para garantizar que solo aquellos con “ganas genuinas de trabajar” y un historial impecable de “no saltarse la ley” puedan permanecer en el país. El sistema, según Feijóo, busca una migración “ordenada” que separe el trigo de la paja, o, en sus palabras, “al que viene a aportar del que viene a mirar al techo”.
El innovador programa, que entrará en vigor de llegar el PP al gobierno, establece un modelo de evaluación continua, similar al de los permisos de conducir, pero aplicado a la existencia misma del inmigrante en suelo español. Los puntos se otorgarán por méritos como presentar un contrato de trabajo con anterioridad a la llegada, demostrar un entusiasmo desmedido por la limpieza de espacios públicos, o exhibir una sonrisa perpetua que indique una actitud proactiva. Por el contrario, se restarán puntos por “miradas evasivas durante el control de pasaportes”, “preguntar por la contraseña del wifi antes que por una oferta de empleo” o, el pecado capital, “no estar buscando trabajo activamente en todo momento”.
Según detalló una fuente cercana al partido, que prefirió el anonimato para poder expresarse con la brutalidad requerida, la idea surgió tras la observación de Feijóo sobre los migrantes de Ceuta: “Si no buscan trabajo, ¿a qué vienen?” La nueva política convertirá esa pregunta en un algoritmo infalible. “Ya no será suficiente con no cometer delitos; habrá que demostrar un fervor productivo constante. La nacionalidad no es una silla en la que sentarse, es una máquina de correr que exige esfuerzo diario”, afirmó la fuente. La Oficina Nacional de Gestión de Intenciones Migratorias (ONGIM), un nuevo organismo adscrito al Ministerio de Interior, será la encargada de monitorizar y adjudicar los puntos.
El sistema incluirá “cursos de recualificación de intenciones” para aquellos cuyo saldo de puntos esté en números rojos. Si, tras agotar todas las oportunidades, el individuo no logra reconducir su “trayectoria vital improductiva”, se activará un protocolo de “desconexión nacional”. Este proceso, descrito como “limpio y eficiente” por los asesores del PP, implicará la revocación inmediata de la nacionalidad y, en caso de ser extranjero, la invitación a buscar su “vocación laboral” en otro lugar. “Queremos ciudadanos que vibren con el empleo, que respiren productividad. España no es una ONG; es un gimnasio donde se suda la camiseta”, sentenció Feijóo, al presentar las infografías del carné.
La medida no tardó en generar debate sobre si el sistema de puntos debería extenderse a los ya ciudadanos, especialmente a aquellos con empleos “poco productivos” o con antecedentes de “saltarse leyes”, como evadir impuestos o no declarar sus ingresos por alquiler. Por el momento, la propuesta solo se centra en los migrantes. Una lástima, porque así no nos enteraremos de qué puntos le quedarían a la clase política por sus ganas de trabajar.






