madrid – En un giro que la historia recordará por su audacia intelectual, Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular, ha desvelado hoy que “nadie va a resolver el problema de la vivienda en cinco minutos”. Esta profunda observación, compartida con la seriedad de quien acaba de descifrar un enigma cósmico, ha dejado perplejos a expertos y ciudadanos por igual, quienes se preguntan cómo fue que la humanidad tardó tanto en asimilar una verdad tan elemental.

Fuentes cercanas al partido, bajo condición de anonimato para proteger la solemnidad del momento, indicaron que Feijóo llevaba meses meditando sobre la naturaleza del tiempo y la edificación. “Fue un proceso arduo”, comentó un asesor, “comparable solo a la invención de la rueda o el descubrimiento de que la gravedad atrae las cosas hacia abajo. El presidente se encerró con maquetas, cronómetros y planos, hasta que la verdad se le reveló en un destello de pura lucidez: las casas no brotan del suelo por arte de magia”.

Este hallazgo, que muchos en la oposición han tildado de “obviedad del siglo”, podría explicar la inercia de los gobiernos regionales del PP en materia de vivienda durante lustros. “Era lógico”, explicó el doctor en Crono-Urbanismo, Elías Tiempo, desde su despacho en el Instituto para el Estudio de lo Evidente. “Sin la comprensión fundamental de que la construcción es un proceso temporal, ¿cómo se podría esperar una política efectiva? No se puede construir sobre arena, ni sobre la ignorancia del factor ‘tiempo’”. El doctor Tiempo, que lleva décadas investigando por qué las cosas ocurren de manera secuencial, felicitó al líder por su “valiente” reconocimiento.

El Partido Popular ha anunciado que esta “nueva directriz temporal” será la piedra angular de su futura política de vivienda. “Ahora que sabemos que esto lleva tiempo, podemos empezar a planificar”, declaró un portavoz, mientras se afanaba en recalcular los plazos, que hasta ahora, asumían que una vivienda podía estar lista entre una reunión de partido y la hora del almuerzo. “Hemos estado operando bajo la premisa de que un simple aplauso o una buena intención bastaban para materializar un edificio. Claramente, estábamos equivocados. Gracias al presidente, ahora sabemos que necesitamos algo más: segundos, minutos, horas… quizás hasta días, incluso semanas, ¡o meses!”, exclamó visiblemente emocionado.

La expectación crece ante las próximas revelaciones de Feijóo. Se rumorea que podría estar a punto de anunciar que el dinero no crece en los árboles, que el sol sale por el este o que, contra todo pronóstico, respirar es una actividad esencial para la vida. Un ciudadano, entrevistado a la salida de un supermercado, comentó: “Menos mal que tenemos a alguien tan perspicaz. Si no, seguiríamos creyendo que los alquileres se pagan solos y que las hipotecas son una invención de la fantasía”.

Con esta “verdad incómoda” ya sobre la mesa, se espera que el problema de la vivienda, que antes se ignoraba o se atribuía a fuerzas místicas, comience ahora a abordarse con la meticulosa planificación que exige su naturaleza inherentemente temporal. Eso sí, siempre y cuando no se intente resolver en menos de cinco minutos.