WASHINGTON D.C. – en un movimiento que promete redefinir no solo la geografía sino también el concepto de modestia, el expresidente donald trump ha propuesto oficialmente renombrar uno de los dos océanos principales del planeta con su propio nombre, o al menos con algo que lo incluya. la iniciativa, presentada con la seriedad de quien acaba de inventar el fuego, busca dejar una marca “indeleble y muy visible” antes de que concluya su actual (o futuro, según él) mandato.

“¿por qué tener un atlántico o un pacífico cuando podríamos tener un 'océano trump' o un 'océano el de la gente'?” preguntó trump en una reciente aparición, mientras gesticulaba hacia un mapa mundial imaginario. “es la marca más grande del mundo. la gente lo entendería. lo amarían. ya verán”. la sugerencia ha sido recibida con una mezcla de confusión, risa nerviosa y la desesperada búsqueda de un trago fuerte por parte de la comunidad internacional.

el equipo del expresidente, conocido por su habilidad para interpretar sus caprichos como estrategias políticas de alta complejidad, se apresuró a explicar que la medida es una forma innovadora de “proyectar el poder y la identidad estadounidense a escala global”. según un portavoz anónimo, “es un gesto audaz. cuando digan ‘océano trump’, sabrán de quién hablamos. es un reconocimiento al tremendo impacto que ha tenido en el mundo. ¿qué es un nombre de hace siglos frente a eso?”.

expertos en cartografía y terminología geográfica, de esos que aún creen en la existencia de algo llamado “consenso internacional”, han señalado que el proceso de renombrar un cuerpo de agua de semejante escala sería logísticamente “imposible y absurdamente caro”. el doctor elías martínez, jefe del instituto de estudios toponímicos de almería, comentó: “tendríamos que reimprimir cada mapa, cada globo terráqueo, cada libro de texto escolar. el costo en papel, tinta y horas de trabajo sería astronómico. además, ¿qué hacemos con las canciones? ¿'un mundo, dos océanos... y un trump'?”. no obstante, fuentes cercanas al exmandatario sugieren que él ve estos obstáculos como “pequeños detalles” fácilmente superables con “un buen equipo de abogados y un montón de tweets”.

la propuesta también ha reabierto el debate sobre la propiedad de los espacios comunes. ¿puede una nación, o un individuo, reclamar un océano? la respuesta unánime de juristas internacionales ha sido un rotundo “no”, pero como es sabido, el no ha sido históricamente un mero punto de partida para ciertas negociaciones. se especula que la siguiente propuesta podría ser renombrar la luna o, con suerte, una estrella lejana que no moleste a nadie.

mientras tanto, en la sede de la organización hidrográfica internacional, los empleados han comenzado a guardar sus bolígrafos y cerrar sus computadoras. “francamente, no sabemos si reír o llorar”, dijo un funcionario bajo anonimato. “pero estamos considerando seriamente una baja por estrés prolongado. con el pacífico y el atlántico ya nos costaba”. al parecer, el exmandatario está convencido de que un océano con su nombre no solo sería un monumento duradero, sino también “el mejor océano, créanme, el mejor de todos, la gente lo dice”.