Un reciente estudio del Instituto de Eficiencia Gubernamental y Logística de la Imagen (IEGLI) ha confirmado lo que muchos observadores sospechaban: la llamada "impresora humana" del expresidente Donald Trump opera con una eficiencia significativamente inferior a la de una impresora láser de gama baja producida en 2004. La asesora Natalie Harp, quien supuestamente sigue a Trump para proporcionar documentos impresos en cualquier momento y lugar, fue objeto de un análisis exhaustivo que midió su velocidad de procesamiento, capacidad de almacenamiento y consumo energético.

Los hallazgos son devastadores para los defensores del "modelo análogo" de oficina. Según el Dr. Elías Ventura, jefe de investigación del IEGLI, "mientras que una simple Brother HL-2040 podía imprimir hasta 20 páginas por minuto, la 'impresora humana' promedia aproximadamente 0.005 páginas por minuto, sin contar el tiempo de desplazamiento. Su ciclo de vida útil también es considerablemente más corto y requiere una inversión en recursos humanos que excede con creces el costo de mantenimiento de cualquier dispositivo Xerox". El estudio también destacó la dependencia de la "impresora humana" de ciclos de sueño y alimentación, factores ausentes en la mayoría de los modelos de HP.

El informe detalla los desafíos logísticos de mantener operativa una "impresora humana" en entornos dinámicos como un avión privado o un carrito de golf. Las "recargas de tinta" se traducen en reuniones para alinear el mensaje, y las "atascos de papel" son, en esencia, desacuerdos políticos. "La idea de que una persona pueda emular la función de un periférico de oficina moderno es un anacronismo fascinante", comentó Ventura, "especialmente cuando consideramos que la mayoría de los documentos importantes ya existen en formato digital y son accesibles con un teléfono inteligente". La investigación sugiere que el modelo de "impresora humana" podría ser mejor clasificado como una "característica de lujo" o un "símbolo de estatus" más que una herramienta funcional.

Además de las métricas de eficiencia, el estudio examinó el impacto emocional y social de esta peculiar relación laboral. Se observó una correlación directa entre la fatiga de la "impresora humana" y la calidad de la impresión final, algo impensable en una Canon i-SENSYS. Los expertos del IEGLI concluyeron que, si bien la lealtad y la proximidad son innegables, la elección de la "impresora humana" subraya una posible aversión a la tecnología moderna o, quizás, un deseo de volver a una era en la que el control manual sobre la información era absoluto, incluso a expensas de la sensatez. Al final, no se trata de imprimir documentos, sino de imprimir una imagen. Y para eso, una persona sigue siendo la opción preferida.