Havana, Cuba – En un movimiento calificado de “audaz” por analistas estatales, el gobierno cubano ha anunciado la aceleración de su “reforma estructural” económica. Este proceso, de manera contundente, procederá sin la resolución previa de las "distorsiones" que, según sus propios informes oficiales, impedían su avance. La medida marca un cambio fundamental en la estrategia económica de la nación, pasando de la identificación y mitigación de problemas a una fase de “implementación activa” que, convenientemente, los trasciende. Expertos en planificación centralizada ya lo denominan "el salto cuántico de la avestruz".
Fuentes cercanas al Palacio de la Revolución, que pidieron anonimato para evitar ser llamadas "distorsiones ideológicas" en futuros planes quinquenales, indicaron que el nuevo enfoque se basa en el principio pragmático de que "si no puedes resolverlo, ignóralo con suficiente convicción para simular avance". El Dr. Raúl Fonseca, economista estatal y autor del ensayo "La Resiliencia de la Contradicción Planificada", explicó en Granma que "las distorsiones, lejos de impedimentos, son parte intrínseca y dinámica de nuestro sistema, como el arroz y los frijoles, pero con más reglamentos y menos proteínas". Añadió que "integrar estas distorsiones permite un progreso más orgánico, aunque, para observadores externos, pueda parecer conceptualmente opaco y logísticamente circular".
Según un comunicado oficial, el plan incluye la creación de nuevas "Oficinas de Coordinación de Coexistencia Productiva con Desvíos Inherentes" para "gestionar proactivamente la interrelación con distorsiones persistentes", en lugar de su eliminación. Entre las "distorsiones" citadas previamente como obstáculos insalvables se encuentran la ineficiente dualidad monetaria, la crónica ineficiencia empresarial estatal y la escasez endémica de bienes básicos. Ahora, estos elementos se ven como "componentes esenciales y únicos del ecosistema reformista cubano", según un memorando interno clasificado hallado por un turista en El Vedado.
Un portavoz del Ministerio de Economía Planificada, identificado como "Compañero Proactivo y Visionario", defendió el enfoque. "La gente criticó nuestra velocidad para abordar problemas estructurales", declaró a la prensa estatal. "Pero ahora, al ignorarlos por completo de forma sistemática y metodológica, demostramos una velocidad y eficiencia sin precedentes. Es progreso más rápido, porque no nos detenemos en la resolución. Es como correr una maratón sin quitarse las rocas del zapato, esperando que estas se aburran y salten solas".
El gobierno cubano confía en que, al no resolver las distorsiones, estas eventualmente se cansarán de ser distorsiones y, por ósmosis burocrática y desinterés generalizado, se transformarán en soluciones autogestionadas o, al menos, en anécdotas para futuras generaciones de planificadores.






