La plataforma de redes sociales del ex presidente Donald Trump, conocida por ser el megáfono predilecto para sus pronunciamientos más... singulares, está lista para una actualización que promete revolucionar la forma en que los ciudadanos interactúan con la política: un modelo de suscripción 'premium'. Ahora, si realmente quieres saber lo que Trump piensa sobre la inflación, el muro o el último desaire de los medios, tendrás que pagar. Porque, al parecer, la democracia no es solo una elección; es una inversión.
Según filtraciones de lo que sería una estrategia de “optimización de la atención”, se perfilan tres niveles de membresía. El "Tier Ciudadano Básico" ofrecerá acceso gratuito, sí, pero con un retardo de 48 horas en los mensajes y después de ver 30 segundos de anuncios ineludibles sobre suplementos vitamínicos milagrosos y kits de preparación para el apocalipsis. Si prefieres la inmediatez, el "Tier Patriota Premium" te permitirá ver sus diatribas en tiempo real, sin interrupciones publicitarias, y con la posibilidad de que tu comentario, si es lo suficientemente adulador o visceral, sea "destacado" para mayor visibilidad. Pero la verdadera joya es el "Tier Magnate Oro": por una suma considerable, los miembros no solo obtendrán acceso a borradores de sus futuros posts y tuits (sujetos a cambios, claro), sino también a llamadas grupales exclusivas por Zoom donde el expresidente probará sus nuevas ocurrencias retóricas y, posiblemente, te enviará un emoji de pulgar arriba personalizado.
"Es simplemente la ley del mercado", declaró un portavoz anónimo cercano al equipo digital de Trump. "Los mensajes de valor tienen un precio. El presidente siempre ha creído en la optimización de recursos, y la atención de la gente es un recurso finito. ¿Por qué regalar algo que la gente está desesperada por consumir? Esto democratiza el acceso: cualquiera puede pagar su camino hacia la relevancia política". La declaración fue recibida con la misma indiferencia con la que se recibe un extracto bancario: todos sabían que iba a pasar, pero nadie quería verlo escrito.
Analistas de un instituto recién fundado, el "Centro para la Rentabilización del Discurso Democrático", han elogiado la medida como una "innovación audaz". Un estudio reciente, cuya metodología consistió en encuestar a los mismos analistas, encontró que los votantes que pagan por contenido político son un 300% más propensos a "sentir que su opinión cuenta", incluso si solo están pagando para escuchar la de otro. "Es una victoria para el consumidor de contenido político", afirmó el director del Centro, "Ahora pueden elegir la calidad y la velocidad de su indignación política. Y el ex presidente obtiene un flujo de ingresos que le permite seguir produciendo el contenido de alta calidad que sus seguidores tanto aman y sus críticos tanto difunden".
En un mundo donde hasta la indignación tiene un costo de activación, y donde la participación cívica se mide en clics y tarjetas de crédito, Trump ha encontrado la fórmula: si no puedes conseguir que te escuchen gratis, haz que sea una oferta irresistible para quienes estén dispuestos a abrir la cartera. Después de todo, el resentimiento no se genera solo. Necesita una buena inversión.










