MADRID. – En un ejercicio de gimnasia moral digno de los Juegos Olímpicos de la incoherencia, el gobierno español, a través de su ente público RTVE, ha decidido que el boicot comercial a Israel que tan vehementemente promueve en Europa, tiene excepciones. Y esas excepciones, convenientemente, incluyen las compras de tecnología que la propia corporación estatal considera "imprescindibles". La noticia llega mientras el presidente Pedro Sánchez continúa su cruzada europea para aislar económicamente a Israel, una postura que, al parecer, no aplica cuando se trata de renovar los equipos de sonido o los sistemas de transmisión de la tele pública.

Fuentes del Ministerio de Transición Económica y Moralmente Oportuna (recién rebautizado para esta ocasión) explicaron que la medida no representa una contradicción, sino una "interpretación estratégica de los principios rectores de nuestra diplomacia soberana y nuestras necesidades operativas ineludibles". Un portavoz anónimo, visiblemente fatigado de tanto malabarismo retórico, aclaró a Hambry: “Una cosa es abogar por un cese de comercio que otros países pueden asumir, y otra muy distinta es dejar que el telediario de las nueve suene a lata. Hay prioridades, ¿sabe? La señal del Estado debe ser impecable, cueste lo que cueste, incluso si ese costo incluye un par de titulares incómodos”.

Desde la dirección de RTVE, se ha emitido un comunicado interno que subraya la "absoluta necesidad de mantener la competitividad tecnológica" frente a otros medios. "Nuestros profesionales merecen las mejores herramientas, sin importar el código postal del fabricante", rezaba el memo filtrado. Un directivo de la casa, que prefirió identificarse como "un simple técnico al que le importa la calidad de la imagen", añadió: "¿Van a decirme que deje de comprar los mejores codificadores porque hay una disputa en el Mediterráneo? Mi trabajo es que la gente vea el fútbol en HD, no resolver conflictos milenarios. Para eso ya tienen a los políticos, que, dicho sea de paso, no usan nuestros equipos para sus discursos, así que no ven el problema".

Expertos en política internacional y en el arte de la doble moral han elogiado la audacia del gobierno español. El Dr. Herminio G. Paradoja, director del Instituto de Estudios de Coherencia Selectiva Aplicada (IESCA), con sede en una nave industrial de La Mancha, comentó: "Esto no es hipocresía; es realismo estratégico. España demuestra una madurez excepcional al entender que la indignación moral en el ámbito internacional es un lujo que solo se permite cuando no interfiere con el buen funcionamiento de los servicios públicos o con las ofertas de fin de año. Es como pedirle a tu vecino que recicle, mientras tú tiras la tostadora estropeada al río porque no tienes tiempo para ir al punto limpio. Es un pragmatismo admirable".

El gobierno ha asegurado que las compras de tecnología israelí se realizarán con el "máximo control y transparencia", garantizando que el software y hardware adquiridos no sean utilizados para "ninguna actividad que pueda socavar el espíritu del boicot que se aplica a… otros sectores". Aunque no se especificó cuáles, se entiende que "esos otros sectores" son aquellos que no afectan directamente la transmisión del último capítulo de *MasterChef* o la cobertura de las elecciones municipales. Al final, parece que hay ciertas verdades universales, y una de ellas es que la señal de televisión es más sagrada que cualquier postura diplomática. Después de todo, el público lo exige. Y el gobierno está ahí para servir al público, o al menos, para que vean la tele sin pixelaciones, incluso si eso significa tragarse un poco de su propia medicina retórica.