SAN FRANCISCO. – OpenAI, el gigante detrás de ChatGPT, ha lanzado una serie de propuestas de política pública para regular la inteligencia artificial, asegurándose de que el futuro de esta tecnología sea... el futuro que más les convenga a ellos. El documento, titulado 'Nuestras Perspectivas sobre la Política de IA y la Incidencia Política', detalla una visión de la gobernanza de la IA que, sorprendentemente, parece beneficiar a los actuales líderes del mercado, es decir, a OpenAI.

La empresa ha sido muy clara en su mensaje: la IA es una herramienta poderosa que necesita supervisión. Pero la supervisión, según su criterio, debería centrarse en áreas donde su propia tecnología ya tiene una ventaja o donde la regulación podría crear barreras de entrada para futuros competidores. 'Es fundamental establecer marcos regulatorios robustos para garantizar que la IA se desarrolle de manera segura y beneficiosa para la humanidad', declaró un portavoz de OpenAI, añadiendo, 'y, por supuesto, que esos marcos no entorpezcan el camino de aquellos que ya han invertido miles de millones en infraestructura y desarrollo, como nosotros'.

Entre las propuestas destacadas, se encuentra la necesidad de licencias obligatorias para desarrollar modelos de IA a gran escala. Una medida que, según analistas, 'sin duda dificultaría que cualquier startup en un garaje compitiera con una empresa que ya tiene los recursos para obtener y mantener esas licencias', señaló el Dr. Emilio Varga, un 'experto en ética de la IA independiente' que, casualmente, fue citado en el informe de OpenAI. 'Es una jugada maestra: ellos establecen el estándar, y si no tienes la caja para cumplirlo, estás fuera del juego', agregó Varga, mientras ajustaba su corbata con el logo de OpenAI.

Además, el documento aboga por una 'colaboración estrecha' entre los desarrolladores de IA y los gobiernos para establecer normas de seguridad y evaluar riesgos. Esta 'colaboración' se traduciría, en la práctica, en que los legisladores, a menudo con un conocimiento limitado de la tecnología, se apoyen en los 'expertos' de las mismas empresas que están intentando regular. Es como pedirle al lobo que diseñe las especificaciones de seguridad del gallinero. 'Queremos ser parte de la solución', afirmó el portavoz, 'porque quién mejor para decirles cómo controlar algo que nosotros mismos hemos creado y que, en secreto, esperamos dominar'.

Las recomendaciones también incluyen la promoción de la investigación en seguridad de la IA, pero con un énfasis en los tipos de investigación que validen los enfoques actuales de los grandes actores, más que en soluciones disruptivas que puedan amenazar su hegemonía. En esencia, OpenAI está ofreciendo a los reguladores un manual sobre cómo jugar al ajedrez con su propio tablero y sus propias reglas. La preocupación por el futuro de la humanidad es palpable, especialmente la parte en la que OpenAI sigue siendo el centro de ese futuro.