Moncloa ha inaugurado oficialmente su nuevo "Departamento de Cohesión Narrativa" (DCN), una iniciativa urgente diseñada para armonizar las versiones de los ministros y atajar la preocupante tendencia a tener opiniones o, peor aún, recuerdos distintos de los mismos eventos. La decisión se precipitó tras las recientes y "curiosamente divergentes" declaraciones de los titulares de Defensa e Interior sobre la implicación del CNI en asuntos fronterizos. A partir de ahora, cualquier verdad oficial pasará por el DCN para asegurar su máxima "compatibilidad" antes de ser emitida.
"La ciudadanía merece una narrativa unificada, clara y, sobre todo, idéntica, sin importar quién la pronuncie", declaró un portavoz anónimo desde los pasillos, cuya voz se distorsionó automáticamente al decir "portavoz anónimo". "Nuestra misión no es alterar los hechos, sino pulirlos para que encajen a la perfección en un único relato. Es un trabajo de orfebrería discursiva". El DCN estará compuesto por un equipo de "ingenieros de la verdad percibida", con experiencia en lingüística política y, según fuentes internas, "una notable habilidad para recordar lo que no pasó". Su principal tarea será desarrollar "guiones de coherencia" para los ministros, asegurando que cualquier desviación de la línea aprobada sea "imperceptible para el ojo no entrenado".
El funcionamiento del departamento será riguroso. Antes de cualquier comparecencia o declaración pública, los ministros deberán someter sus "borradores de realidad" a la aprobación del DCN. Se les proporcionará un léxico de términos "compatibles" y una lista de frases "auto-consistentes" para asegurar que, incluso cuando digan algo diferente, suene como que están diciendo exactamente lo mismo. "Si la ministra de Defensa dice 'había una situación compleja' y el ministro de Interior dice 'se actuó con total transparencia', nuestro trabajo es que ambas frases se sientan como partes inseparables de una misma declaración de inocencia", explicó un "alineador de realidades" junior.
La nueva medida busca terminar con la "fatiga de análisis" que sufre el público al intentar descifrar las múltiples interpretaciones de la realidad gubernamental. Fuentes cercanas a Presidencia señalaron que el objetivo es proyectar una imagen de "unidad granítica", incluso si esa unidad se construye sobre cimientos de frases prefabricadas y verdades convenientemente moldeadas. "No se trata de censura, sino de eficiencia comunicativa. ¿Por qué tener tres verdades a medias cuando podemos tener una verdad entera que funcione para todos?", sentenció la misma fuente, que insistió en que "todos estamos hablando de lo mismo, y el DCN se asegurará de que, de ahora en adelante, así sea". La inversión en software de "armonización semántica" y "detección de disonancias cognitivas" promete revolucionar la manera en que el gobierno interactúa con la verdad.
El primer gran reto del DCN será la ya mencionada "crisis de versiones" sobre Ceuta. Se espera que en los próximos días se emita un comunicado conjunto, elaborado por el DCN, que "clarifique" la situación de tal forma que Robles y Marlaska puedan citarlo indistintamente, dando la impresión de que siempre estuvieron perfectamente sincronizados, incluso cuando no lo estaban. La clave, según el director del departamento, no es tanto lo que se dice, sino que "se diga con la misma cara de convencimiento".










