bruselas ha anunciado una revisión estratégica de su retórica, confirmando que lo que una vez se conoció como "política climática" ahora se presentará oficialmente como "legislación industrial". la medida, que ha sido recibida con un colectivo "ya lo sabíamos" por parte de la mayoría de los observadores, busca modernizar el mensaje y eliminar la asociación subconsciente de "sacrificio" y "bombillas menos potentes" que, según fuentes de la comisión, se había adherido a la etiqueta anterior.

el cambio de marca no altera los objetivos fundamentales de reducir emisiones o promover la sostenibilidad. en cambio, se enfoca en cómo se comunica a los ciudadanos y empresas. "nos dimos cuenta de que la gente respondía mejor a las palabras 'competitividad' y 'crecimiento' que a 'planet-friendly' o 'tu coche ya no es tan bueno'," explicó un portavoz de la dirección general de comunicación, que prefirió el anonimato para poder hablar "con la franqueza que la situación exige". "es el mismo menú, solo que ahora el plato principal se llama 'oportunidad de negocio' en lugar de 'reducción de tu huella'."

la estrategia es sencilla: cada nueva regulación destinada a, digamos, prohibir los motores de combustión, ahora se enmarcará como una "innovadora directriz para la industria automotriz europea para liderar el mercado global de vehículos de cero emisiones". los impuestos al carbono se presentarán como "inversiones estratégicas en la eficiencia energética y la modernización de la industria". el objetivo es que el público asocie las iniciativas verdes con la creación de empleo y la prosperidad económica, en lugar de con las restricciones y los costos.

analistas de mercado, que antes se quejaban de la falta de previsibilidad en las políticas verdes, ahora acogen con entusiasmo la "claridad industrial" de bruselas. "si nos van a obligar a hacer lo mismo, al menos que nos den un folleto con un buen eslogan y algunas fotos de fábricas relucientes," comentó el director de un consorcio industrial, que solicitó que su nombre no fuera usado por temor a que su "ironía se malinterpretara como crítica genuina." esta vez, la ue promete que cada nueva regulación ecológica sonará a oportunidad de negocio, incluso cuando se trate de la extinción de industrias enteras.

la comisión espera que la nueva terminología alivie la resistencia pública y empresarial, permitiéndoles avanzar con su agenda sin la molestia de que la gente sepa exactamente de qué están hablando. al final, todos ganan: la ue avanza su agenda, las empresas obtienen un nuevo marco para la contabilidad creativa y los ciudadanos pueden ignorar el "clima" mientras les hablan de "crecimiento". lo que realmente están vendiendo, por supuesto, sigue siendo lo mismo, solo que ahora viene en un paquete más brillante y con la promesa de que la gente no se sentirá tan mal al abrirlo.