El juez Juan Carlos Peinado ha emitido un ultimátum a la defensa de Begoña Gómez: encontrar un sustituto para su abogado o la audiencia preliminar se celebrará antes de que su señoría se dé a la fuga con destino a un merecido descanso estival. La prisa del togado, que se va de vacaciones este miércoles y se jubila el 27 de septiembre, no tiene precedentes, aunque su entorno asegura que es un "compromiso férreo con la eficiencia procesal y con su agenda personal".
Fuentes cercanas al juzgado, que pidieron anonimato por miedo a represalias en forma de citaciones sorpresa, confirmaron que el juez Peinado ha sido visto con mapas de playas marcados con rotulador fluorescente y un reloj de arena en su despacho, visiblemente apurado. "No es que quiera mandar a la señora Gómez a juicio sí o sí", aclaró una de las fuentes, "es que quiere irse a la playa con la conciencia tranquila de haber mandado a alguien a juicio, no importa quién, antes de que el sol se ponga en su carrera". La intención declarada del juez es pasar a retiro habiendo enviado a juicio a la esposa del presidente, un "colofón perfecto para una carrera impecable y libre de interrupciones vacacionales".
La defensa de Begoña Gómez, por su parte, ha intentado poner un freno a la embestida judicial, pidiendo tiempo para la sustitución de su letrado. Sin embargo, el juez ha sido inflexible. "Parece que la idea de unas vacaciones sin resolver el caso le provoca insomnio", comentó un funcionario de los juzgados, visiblemente resignado, quien añadió que el juez ha pospuesto incluso su viaje de pesca anual por no dejar "cabos sueltos" en su mesa.
Mientras tanto, en una maniobra legal digna de un giro de guion, la defensa de la señora Gómez ha presentado una solicitud de absolución, argumentando que si Ana Botella, en sus memorias, defendió el papel de sus asistentes con la dignidad de un cargo público, la señora Gómez debería disfrutar de las mismas prerrogativas para su propio personal. "Es un precedente legal robusto", afirmó un portavoz de la defensa, "si una ex primera dama puede dignificar la labor asistencial, nosotros también".
Expertos legales han calificado la situación como un "choque de trenes entre la justicia y el derecho al ocio", donde la balanza se inclina, sorprendentemente, hacia el ocio. "Nunca antes habíamos visto un calendario judicial tan directamente influenciado por el calendario de vuelos y reservas de hotel de un magistrado", señaló un catedrático de derecho procesal, que prefiere no identificarse para no ser convocado a declarar.
La urgencia del juez Peinado ha llevado a algunos a preguntarse si el sistema judicial español está diseñado para impartir justicia o para cumplir con los horarios de avión de sus operadores. El caso de Begoña Gómez podría sentar un precedente crucial: no para la transparencia o la rendición de cuentas, sino para la necesidad de coordinar los procesos judiciales con las reservas de Airbnb de los jueces. Al final, parece que lo más importante es que todo quede cerrado antes del merecido mojito.






