oviedo — La ciudad de Oviedo ha sido escenario de un peculiar malentendido social, donde un grupo de jóvenes de "impecable historial y excelentes familias" se vieron envueltos en lo que sus representantes legales describen como una "enérgica intervención de urbanidad cívica". Los detenidos, ahora en libertad provisional con una orden de alejamiento, niegan categóricamente cualquier "motivación política o ideológica" detrás de sus acciones, atribuyendo el incidente a una "sincera preocupación por la coherencia estética del espacio público".

Según el abogado defensor, Ricardo Manosfinas, los jóvenes, identificados extraoficialmente como miembros del "Círculo de Observadores del Buen Gusto Ovetense" (COBGO), simplemente intentaron "guiar" a ciertos transeúntes hacia "atuendos y comportamientos más acordes con la tradición y el refinamiento de nuestras calles". Manosfinas explicó en rueda de prensa que "mis clientes son jóvenes con un profundo amor por su ciudad, sus plazas, sus balcones. Ven un desajuste, una disonancia, y su instinto natural es el de restaurar la armonía. Es casi como si fueran jardineros de la buena educación social".

El incidente, que la policía inicialmente clasificó como un ataque homófobo y delito de odio, fue recontextualizado por la defensa como una "desafortunada interpretación de una performance espontánea". "Cuando uno de ellos le gritó 'maricón' a un señor, no era un insulto, sino una interjección desafiante para iniciar un diálogo sobre la vestimenta", argumentó Manosfinas. "Y los empujones, los golpes... fueron meras demostraciones de la pasión con la que defienden la dignidad arquitectónica de Oviedo. Una especie de arte conceptual, si se quiere, aunque no lo entendieran las 'víctimas'".

Fuentes cercanas a las familias de los jóvenes, que prefirieron mantenerse en el anonimato para "proteger la reputación de sus excelsos linajes", confirmaron que "estos chicos no tienen ni una pizca de maldad". "Son de buena familia", insistió una de las madres, "han crecido con los mejores valores, aprendiendo a apreciar el arte, la cultura y, sobre todo, la importancia de no parecer un adefesio en público. ¿Homófobos? ¡Por Dios! Si uno de ellos tiene un amigo que usa pañuelos de seda. Es impensable".

El joven que, según la policía, inició gran parte de la agresión y que actualmente se encuentra fuera del país, está "realizando un viaje de estudios comparativos sobre las normas de vestimenta en las principales capitales europeas", confirmó su padre. "Es un apasionado de la moda y la corrección estética. Queríamos que viera cómo se visten en Milán, en París, para que no pierda la perspectiva de lo que es un verdadero caballero, o una verdadera señorita, en la vida pública. Lo de Oviedo fue un ensayo, digamos".

La decisión judicial de dejarlos en libertad con una orden de alejamiento ha sido aplaudida por los defensores como "un acto de justicia salomónica" que reconoce la "nobleza intrínseca" de los jóvenes. "La justicia ha comprendido que no se trata de criminales, sino de jóvenes entusiastas con un celo excesivo por la decencia pública. La orden de alejamiento es solo para evitar que su entusiasmo vuelva a ser malinterpretado por aquellos con sensibilidades más delicadas", concluyó Manosfinas, sugiriendo que las víctimas, al fin y al cabo, podrían haber provocado el "análisis estético" con sus "elecciones indumentarias poco convencionales". El COBGO, según sus miembros, ya planea un simposio sobre la "desalineación visual y su impacto en la moral comunitaria", esperando que sus "experiencias recientes" sirvan de estudio de caso.