Ceuta — En un giro que, según expertos en comportamiento político, debería ser objeto de un nuevo estudio sobre resiliencia neuronal, el delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, ha admitido que su capacidad para recordar información crítica sobre la crisis fronteriza del 30-J mejoró drásticamente justo después de la renuncia de su número dos. Pérez Triano, quien inicialmente había declarado no tener conocimiento de la alerta del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sobre la inminente llegada masiva de migrantes, ahora explica que su cerebro posee una 'función de recuperación tardía' que se activa exclusivamente cuando el puesto de trabajo pende de un hilo o un subalterno valiente decide inmolarse profesionalmente.

'Es una condición rara, lo sé,' declaró Pérez Triano en un comunicado que, por razones aún no explicadas, fue liberado a medianoche y en tamaño de fuente 8. 'Mi mente, en un acto reflejo de autoprotección institucional, filtra ciertos datos hasta que la situación alcanza un punto de ebullición insostenible. Es como si el disco duro solo se desfragmentara cuando huele a quema de fusibles.' El delegado aclaró que esta particularidad no afecta su capacidad para recordar los nombres de sus adversarios políticos ni la hora del almuerzo, lo que sugiere una especificidad asombrosa en el funcionamiento de su córtex prefrontal político.

Fuentes cercanas a la Delegación del Gobierno, que pidieron anonimato por miedo a desarrollar una 'amnesia inducida por represalias,' indicaron que el 'despertar cognitivo' de Pérez Triano fue tan repentino como la renuncia de su segundo. 'Un día no sabía ni dónde estaban las fronteras y al día siguiente recitaba informes del CNI de memoria,' comentó una de las fuentes. 'Creemos que fue la combinación de la carta de dimisión con el olor a café quemado de la cafetera de la oficina lo que desbloqueó sus recuerdos. O quizás solo le llegó el email con la alerta por segunda vez, pero esta vez con mayúsculas y en rojo.'

La comunidad científica, ajena a los vericuetos de la política española, ha expresado su interés en este caso. 'Podríamos estar ante un nuevo paradigma en la neurociencia del encubrimiento,' afirmó la Dra. Elena Durán, directora del inexistente Instituto para la Reconstrucción de la Memoria Selectiva Pública, en una conferencia de prensa que solo existió en la imaginación del redactor. 'Este fenómeno, que hemos denominado 'Síndrome de la Amnesia por Conveniencia Post-Dimisión del Subordinado' (SACPDES, por sus siglas en español), podría explicar por qué tantos líderes políticos parecen sufrir de lapsus de memoria solo en momentos de crisis.' Según el estudio, el 99% de los casos observados de SACPDES se resuelven satisfactoriamente con la salida de un chivo expiatorio o la filtración masiva de documentos.

El CNI, por su parte, ha anunciado que, a partir de ahora, sus alertas llevarán un sello adicional que dirá: 'AVISO: ESTA INFORMACIÓN ES VERDADERA Y DEBERÍA SER RECORDADA, ESPECIALMENTE SI TIENE UN NÚMERO DOS DISPUESTO A SACRIFICARSE.' La medida busca facilitar el proceso de recuerdo en futuros incidentes y evitar que otros delegados descubran, a toro pasado, que tenían un 'chip de información' insertado en el cerebro desde hace meses.

Mientras tanto, la situación en la frontera de Ceuta sigue siendo la misma, ajena a los vaivenes mnémicos de los altos funcionarios. Los ciudadanos, que no sufren de SACPDES, recuerdan perfectamente lo que pasó el 30-J y se preguntan si quizás, para la próxima crisis, bastaría con avisar al delegado con un post-it pegado en la frente, acompañado de una foto de su número dos haciendo las maletas. Después de todo, parece que la memoria política es menos un asunto de neurociencia y más de supervivencia.