CEUTA. En una demostración de audacia administrativa sin precedentes, el gobierno de Ceuta ha sido pionero en un nuevo paradigma de gestión pública, adjudicando dos contratos millonarios para la acogida de menores a familiares directos de altos cargos. Esta revolucionaria estrategia, implementada bajo la vía de emergencia, elimina las obsoletas licitaciones públicas y las sustituye por la que se ha denominado “selección por ADN”, garantizando así una eficiencia y lealtad que los procesos tradicionales, según fuentes oficiales, nunca podrían ofrecer.

La decisión, aplaudida por su rapidez y pragmatismo, ha canalizado fondos por un valor de tres y dos millones de euros, respectivamente, hacia el hermano de un asesor personal del presidente Vivas y al primo hermano del presidente del Puerto. “En momentos de crisis, no hay tiempo para burocracias inútiles”, explicó un portavoz municipal, cuya identidad se ha mantenido en el anonimato para proteger la “confidencialidad estratégica” del nuevo modelo. “Necesitamos gente en la que podamos confiar ciegamente, gente que entienda la visión y los valores de esta administración desde la cuna. ¿Y quién mejor que la familia para eso?”

Analistas del recién fundado “Instituto de Eficiencia Endogámica Aplicada” (IEEA) ya están estudiando el caso de Ceuta como un modelo a exportar. Según su último informe, los métodos de contratación basados en el parentesco consanguíneo pueden reducir los tiempos de adjudicación en hasta un 95%, eliminar el riesgo de ofertas de baja calidad y fortalecer la cohesión social entre las élites gobernantes y los proveedores de servicios. “Es un ganar-ganar”, afirmó el Dr. Eleuterio Sánchez, director del IEEA, en un comunicado. “Se asegura la continuidad de la visión política y, de paso, se fomenta el emprendimiento familiar. Es un círculo virtuoso de prosperidad y confianza mutua que la transparencia excesiva solo obstaculiza.”

La medida ha sido particularmente bien recibida en los pasillos del poder, donde se valora la “sinergia generacional” que aporta. “Es como delegar en tu propio hogar”, comentó un concejal de perfil bajo que pidió no ser identificado. “Sabes que el dinero se quedará dentro de la familia, o al menos muy cerca. Eso minimiza las sorpresas y maximiza la responsabilidad, porque al final del día, te lo reprochan en la cena de Navidad, no en una tediosa comisión parlamentaria.”

El gobierno de Ceuta insiste en que la emergencia migratoria no solo justifica, sino que exige, esta clase de “soluciones creativas”. Con la necesidad urgente de miles de plazas adicionales para menores, la rapidez es clave, y ninguna licitación pública podría competir con la agilidad de una llamada telefónica a un familiar. “Es cuestión de patriotismo familiar”, sentenció el portavoz municipal. “Estamos construyendo Ceuta, y qué mejor cimiento que aquellos que comparten nuestro apellido y, por extensión, nuestra inquebrantable lealtad al proyecto. Quienes critican esto, simplemente no entienden el verdadero significado de la gobernanza eficiente y con principios.”

Este audaz enfoque, que ya está siendo discretamente observado por otras administraciones con “inquietudes similares”, promete redefinir lo que significa la buena gestión de los recursos públicos. Al fin y al cabo, ¿quién podría dudar de la capacidad y el compromiso de alguien que ha crecido respirando el mismo aire de los despachos presidenciales?