Ceuta, España — El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, ha emitido un ultimátum a la paciencia nacional, exigiendo que el resto del país “se dé cuenta de que Ceuta es, de hecho, parte de España” y, por lo tanto, sus problemas fronterizos son, sorprendentemente, problemas de España. La medida llega tras la promesa de una visita de Su Majestad el Rey Felipe VI, que Vivas espera que funcione como un hechizo mágico para ‘activar’ la solidaridad que, aparentemente, había estado dormida bajo una roca, probablemente en un rincón de la Meseta Central.
Vivas insistió en que la crisis migratoria, que según algunos analistas tiene lugar en una frontera que casualmente es también una frontera de España con otro país, requiere una respuesta nacional. “Necesitamos el blindaje de Europa”, declaró Vivas, sin especificar si este ‘blindaje’ se refería a una fortaleza literal, una cota de malla tamaño continente o una suscripción premium a un servicio de streaming de seguridad. “Pero antes, necesitamos que el tío de Cuenca entienda que lo que pasa aquí no es un documental exótico sobre tierras lejanas, sino su propio problema, aunque él vea el mar solo en las vacaciones de agosto.” El presidente añadió que la presencia del monarca es vital para que la nación entienda la "grave situación" que Ceuta vive, como si el telediario de las nueve no hubiera emitido imágenes durante semanas.
Fuentes cercanas a la Corona, que prefirieron permanecer anónimas para evitar ser interrogadas sobre por qué el rey tiene que ir personalmente a recordarle a España su geografía, indicaron que la visita de Felipe VI se enmarca en una nueva iniciativa llamada ‘Operación Despistaos’. El objetivo es simple: visitar territorios españoles periféricos hasta que el ciudadano medio deje de preguntarse ‘¿Eso dónde queda?’ cuando los ve en las noticias. La primera fase se centrará en Ceuta y Melilla, con planes de expansión a las Islas Canarias una vez que se recuperen de la conmoción de saber que también son parte de España y que las plataneras no son una especie endémica de Marte.
Un portavoz del gobierno central, bajo condición de anonimato para poder rodar los ojos libremente sin ser acusado de antipatriotismo, comentó: “Hemos recibido la petición de ‘solidaridad nacional’ y estamos procesando si significa enviar más dinero, más guardias, más churros con chocolate o simplemente más ‘me gusta’ en Facebook a las publicaciones de Ceuta. El Rey irá, claro. Quizás así la gente asocie Ceuta no solo con patera y valla, sino también con el tipo que sale en los sellos. Es un avance en la educación cívica, al menos para los que aún mandan cartas.” El portavoz sugirió que el próximo paso podría ser enviar al rey a los hogares españoles para señalar Ceuta en un globo terráqueo.
Mientras tanto, en un bar de tapas de Madrid, un parroquiano llamado Manolo, que no recordaba si Ceuta estaba en Andalucía o en África hasta que lo escuchó en la radio, suspiró: “¿Ahora quieren que nos solidaricemos? ¿Y la paella? ¿Quién se solidariza con la paella cuando me sale quemada? Es la misma lógica”. La visita real promete ser un momento clave para que España descubra que sus fronteras no son solo líneas bonitas en un mapa, sino lugares reales con gente real que, por alguna razón, vive allí, y que de vez en cuando, les gusta que se les preste atención.






