Bruselas.— La Unión Europea ha descubierto, con cierto asombro, que su propia agenda exterior es tan predecible como un meteorito sin ruta. Fuentes cercanas a la Comisión Europea, que prefirieron mantener el anonimato para no ser "asociadas" con futuras propuestas, confirmaron que los planes de invitar a Canadá a una membresía "asociada" de la UE fueron tan inesperados para los Estados miembros como para el propio Canadá. La propuesta, lanzada con la sutileza de un elefante en una cristalería por la presidenta Ursula von der Leyen, dejó a las capitales europeas en un estado de confusión que solo se compara con un lunes por la mañana después de un puente.

"Nos enteramos por Twitter", confesó un diplomático de alto rango, pidiendo ser identificado únicamente como "Fuente de Confusión Interna". "Estábamos en el grupo de WhatsApp de Coordinación de Almuerzos y de repente alguien compartió un enlace de Politico.eu. Pensamos que era una broma. Luego vimos que era serio. ¿Canadá? ¿Asociado? ¿Nosotros? ¿Sin preguntar? Es como si tu pareja te dijera que acaba de invitar a tu ex a vivir con ustedes sin consultarte". Otro funcionario, que acababa de terminar un seminario sobre "Comunicación Efectiva en Estructuras Multilaterales", añadió: "Hemos invertido miles de millones en la creación de un sistema de toma de decisiones complejo y estratificado para asegurar que nunca se tome una decisión simple y directa sin el consenso de al menos 27 comités. Ver esto... Es como descubrir que tu coche autónomo funciona porque un tipo en el maletero tiene un volante y pedales".

Desde Ottawa, la reacción fue la de un perro que acaba de recibir una oferta para aprender álgebra: educada pero firmemente desinteresada. La oficina del primer ministro Justin Trudeau, tras un silencio inicial que algunos interpretaron como "buscando la UE en un mapa", emitió una declaración que agradecía la "creatividad" y "el espíritu de hermandad transatlántica", pero aclaraba que Canadá ya tiene su propia complejidad burocrática y "probablemente no necesite añadir la de otros continentes". "Estamos muy bien con nuestra liga de hockey y nuestro sistema de salud", declaró un portavoz anónimo, "y francamente, no estamos seguros de cómo encajarían los aranceles al jarabe de arce en el mercado único".

Algunos analistas políticos, que ahora se están planteando el propósito de su existencia, sugieren que esta podría ser una nueva "estrategia de aproximación inversa" por parte de Bruselas. "La idea es generar tal nivel de sorpresa y desorientación que, cuando finalmente se presente una propuesta sensata, parezca un milagro de eficiencia", explicó el Dr. Klaus-Dieter Schmidt, director del "Instituto Europeo para el Estudio de la Incoherencia Global", una institución ficticia que ahora parece más real que nunca. "O, alternativamente, von der Leyen simplemente estaba probando si Twitter era un canal de comunicación oficial. Los resultados son mixtos, pero el engagement fue excelente".

Mientras tanto, en Bruselas, se ha iniciado una "revisión interna" para determinar "quién sabe qué y cuándo" sobre los planes futuros de la UE. Se espera que los resultados se publiquen una vez que los funcionarios relevantes hayan terminado de leer los periódicos del día, momento en el cual probablemente ya se habrá propuesto la anexión de Australia o la creación de una moneda intergaláctica. Lo único claro es que, en el futuro, los ciudadanos europeos no necesitan esperar comunicados oficiales: los titulares les informarán de lo que sus líderes están "haciendo" por ellos. Y a veces, de lo que ni sus líderes saben que están haciendo.