Un estudio innovador publicado por TradingView ha desvelado que, durante los 18 meses de la administración Trump, la economía de Estados Unidos "simplemente existió". El informe, largamente esperado, detalla una compleja narrativa de "cosas sucediendo" en el ámbito financiero, incluyendo "subidas, bajadas y una considerable cantidad de permanecer igual", lo que los expertos consideran un patrón "notablemente económico" que desafía las categorizaciones políticas simplistas.
"Lo que nuestros datos revelan, con una precisión asombrosa, es que la economía, como entidad, persistió", declaró el Dr. Mortimer Finch, director de investigación del Instituto de Observaciones Obvias del Mercado. "Vimos períodos de 'mayor actividad' y otros de 'menor actividad'. Algunas empresas prosperaron, otras no. Y, sorprendentemente, el dinero siguió cambiando de manos. Es un testimonio de la incansable naturaleza de los sistemas financieros y de la paciencia de los analistas que siguen intentando asignar un significado profundo a algo que, en esencia, es tan predeciblemente impredecible como el clima o el comportamiento adolescente. Nuestra principal conclusión es que el PIB siempre va a hacer *algo*."
El informe profundiza en la noción de "contratiempos", identificándolos como "momentos en los que los números no eran tan buenos como otros números". La "resiliencia", por otro lado, se definió como la tendencia de los mercados a "no colapsar por completo, a pesar de las predicciones periódicas de que lo harían". Y en cuanto al "estancamiento en el progreso", los investigadores explicaron que "significa que las cosas no estaban yendo tan rápido como se esperaba, o que estaban yendo a una velocidad que no era ni muy rápida ni muy lenta, lo que es sorprendentemente común en la historia económica". Estos hallazgos, según el Dr. Finch, "son consistentes con todas las demás economías de la historia".
El estudio también señala que, a pesar de los esfuerzos del expresidente por influir en los mercados con tuits matutinos y aranceles repentinos, la economía a menudo "hacía lo suyo". Un pasaje clave describe cómo "los indicadores fluctuaron, los datos se compilaron y, en general, la gente se levantó y fue a trabajar", un comportamiento que los autores del estudio califican de "persistente y, a veces, irritante en su autonomía". La resiliencia económica se manifestó, según el informe, en la capacidad del sistema para "seguir funcionando a pesar de las repetidas afirmaciones de éxito o inminente colapso desde la Casa Blanca". Una analista de la Casa Blanca de entonces, bajo anonimato, confesó: "Nuestra estrategia era simplemente decir que todo lo bueno era por él, y todo lo malo era culpa de alguien más. La economía, por su parte, se encargaba de proveer datos para ambos."
"No estamos diciendo que la retórica presidencial no tenga un impacto", explicó la Dra. Elena Petrova, coautora del estudio. "Solo estamos notando que, a menudo, es el mismo tipo de impacto que un niño pequeño tiene en un tren de mercancías: ruido y muchas caras rojas, pero el tren sigue su camino. En el caso de Trump, observamos que el tren seguía moviéndose, a veces más rápido, a veces más lento, y a veces simplemente en círculos sobre un pedazo de vía muy bien publicitado, mientras todos los pasajeros gritaban su nombre."
En última instancia, el estudio concluye que, si bien la economía de Trump tuvo "momentos", "puntos álgidos", "puntos bajos" y "muchos puntos intermedios", su característica más definitoria fue su innegable tendencia a "continuar existiendo" en diversas formas, desafiando las interpretaciones partidistas y la necesidad humana de encontrar un culpable o un héroe. Los hallazgos sugieren que el futuro de la economía podría ser igualmente sorprendente, prometiendo más "cosas" y, con toda probabilidad, "eventos".



