WASHINGTON D.C. — Donald Trump declaró hoy que la inflación, el doloroso impuesto invisible que carcome los salarios de los estadounidenses, pronto será "aplastada" personalmente por sus propias manos, en un esfuerzo "sin precedentes" para estabilizar los mercados. El anuncio se produjo durante un mitin, donde el expresidente demostró brevemente el método golpeando un atril con la palma de la mano, afirmando que "la economía necesita una buena sacudida, y nadie la sacude mejor que yo".

Un portavoz de la campaña, que pidió no ser identificado por temor a ser "moldeado" a continuación, intentó aclarar la postura. "Lo que el presidente quiere decir es que tiene un plan. Un plan robusto. Es una metáfora, claramente", balbuceó el portavoz, mientras Trump era visto detrás de él señalando agresivamente los gráficos del índice de precios al consumidor con un marcador permanente, como si pudiera reescribirlos. "Los datos son maleables, dijo. ¡Maleables!", añadió el portavoz, secándose el sudor.

Expertos económicos de todo el espectro político han expresado una mezcla de asombro y fatiga. El Dr. Milton Friedman, director del Instituto de Proximidad Aspiracional (IPA), un think tank que estudia el impacto de la autoimagen en el PIB, sugirió que "la fe del señor Trump en la manipulación manual de complejos sistemas macroeconómicos es, en sí misma, una fuerza económica. Una fuerza que nadie entiende, pero una fuerza al fin y al cabo. Quizás si golpea el Dow Jones lo suficiente, se ponga de pie por sí solo". Otros analistas simplemente señalaron que la inflación es un concepto, no un objeto físico que pueda ser 'aplastado' o 'moldeado'.

Fuentes cercanas a la campaña confirmaron que ya se han tomado medidas iniciales, incluyendo la reubicación de una "mesa de trabajo de inflación" en la Oficina Oval, equipada con arcilla polimérica de varios colores para representar diferentes sectores económicos, junto con un pequeño martillo de madera. Se espera que los futuros comunicados de prensa incluyan actualizaciones sobre el "progreso escultórico" de la economía, con énfasis en el "poderoso agarre" del expresidente sobre los precios. El público está invitado a observar, desde una distancia segura, cómo la mano invisible del mercado se encuentra finalmente con una mano muy, muy visible.