Zaragoza ha activado un plan de defensa de nivel superior, catalogando el próximo eclipse solar como una "amenaza existencial inminente" que exige una respuesta de seguridad sin precedentes. El alcalde, tras una reunión de emergencia del gabinete, anunció que el protocolo incluye el despliegue de unidades especiales antiterroristas y la creación de una zona de exclusión aérea temporal sobre la ciudad, prohibiendo incluso los vuelos de palomas mensajeras.

"No podemos subestimar la capacidad de desestabilización que posee un evento celestial no regulado," declaró la portavoz municipal, Ana Gacela, en una rueda de prensa custodiada por un equipo de desactivación de explosivos y una unidad canina especializada en detección de objetos ópticos no autorizados. "Nuestro objetivo es garantizar que la oscuridad transitoria no sea aprovechada por elementos desestabilizadores que buscan sembrar el caos o, peor aún, mirar directamente al sol sin el equipo homologado por la junta de seguridad intergaláctica."

El plan, denominado "Operación Crepúsculo Cero," detalla el despliegue de 3.000 agentes de policía y militares, con francotiradores posicionados en los tejados para "garantizar la integridad visual" de los ciudadanos, con órdenes de neutralizar cualquier intento de observación directa sin permiso. Se han establecido puntos de control en todas las entradas y salidas de la ciudad, donde se confiscarán telescopios caseros, binoculares y cualquier objeto sospechoso de "incitar a la observación no autorizada o al pensamiento crítico sobre los protocolos." Más de 1.300 vehículos ya han reservado plazas en las "zonas de contención visual" oficiales, que estarán valladas con alambre de espino y bajo estricta vigilancia por drones con reconocimiento facial, y donde las gafas de eclipse certificadas se distribuirán solo después de una exhaustiva verificación de antecedentes y un curso exprés de tres horas sobre la no-peligrosidad del sol una vez terminado el evento.

La polémica sobre la iluminación de monumentos como El Pilar durante el eclipse ha sido zanjada con una directriz clara: se mantendrá un "apagón estratégico" total para evitar que la luz residual sirva de "baliza para la invasión cósmica de fotones indeseados." "No vamos a darle a la oscuridad ningún punto de apoyo logístico ni psicológico," explicó el jefe de operaciones, Comandante Solano, mientras revisaba planos de rutas de evacuación en caso de que el sol "decidiera quedarse apagado más de lo previsto." "Necesitamos que la ciudad demuestre unidad y resiliencia. Permitir que El Pilar brille sería una señal de debilidad, una invitación abierta para que la penumbra se asiente y cause una crisis de ansiedad colectiva sin precedentes."

El Planetario de Aragón ha sido transformado en el "Cuartel General de Resistencia Lumínica," donde científicos y militares trabajarán en conjunto para monitorizar la "intrusión solar" y emitir alertas tempranas sobre cualquier anomalía en el espectro visible o la moral ciudadana. Los expertos insisten en que estas medidas, aunque drásticas, son vitales para la "seguridad cósmica y el bienestar psicológico colectivo." "Es mejor exagerar y prevenir una crisis, que lamentar un daño ocular masivo o una subversión social por un fenómeno atmosférico," concluyó Gacela, mientras un equipo antidisturbios dispersaba a una pequeña multitud de astrónomos aficionados que intentaban organizar una "observación flashmob" con cajas de cereales perforadas frente al ayuntamiento.