Wolfsburgo, Alemania — En un movimiento calificado como “visionario” por sus directivos y “absolutamente predecible” por cualquier persona con acceso a internet, Volkswagen ha anunciado un acuerdo para un “ajuste estratégico” de 50.000 puestos de trabajo, lo que ha puesto en vilo el futuro de cuatro fábricas alemanas y, más significativamente, la marca española Seat.

Según un comunicado de prensa, el plan de “optimización de recursos humanos” es una respuesta proactiva a la “inevitable transición hacia la movilidad ligera y la micro-solución personalizada de transporte interurbano”, un eufemismo que, al parecer, significa “bicicletas, patinetes y Uber, pero con un logo más caro”.

El Dr. Hans-Dieter Blitzenbaum, Director Global de Sinérgias Innecesarias y Reducción de Costes Vitales en Volkswagen, compareció para aclarar que no se trata de despidos, sino de una “reubicación masiva de talentos hacia la ausencia de un sueldo”.

“Nuestra investigación exhaustiva demuestra que los consumidores del mañana no quieren un coche. Quieren una app que les diga dónde aparcar un patinete eléctrico desechable, y preferiblemente que ese patinete se desintegre tras usarlo para minimizar nuestro impacto en la infraestructura global”, declaró Blitzenbaum mientras ajustaba sus gafas de realidad aumentada. “Seat, con su énfasis en fabricar vehículos reales que la gente compra y conduce, simplemente ya no encaja en esta visión de un futuro sin cosas”.

La decisión de considerar el cierre de Seat, que se suma a los 50.000 recortes ya previstos para finales de 2024, ha sido recibida con una mezcla de sorpresa y resignación por parte de los trabajadores, muchos de los cuales esperaban un anuncio similar desde que Volkswagen empezó a usar la palabra 'disrupción' en cada reunión. “Es lógico”, comentó un empleado anónimo de la fábrica de Martorell. “Si el futuro es que nadie tenga coche, ¿para qué tener una marca que los hace? Podríamos fabricar patinetes, pero seguro que para entonces habrá robots que los hagan mejor y más barato. O quizás solo necesitamos a alguien que diseñe el patinete virtual”.

Analistas de mercado han elogiado la “valentía” de Volkswagen para “desprenderse de activos redundantes que generan empleo y valor” en favor de un enfoque más “áureo”, donde las ganancias por acción son lo único que importa, incluso si eso significa que el único coche que la gente pueda permitirse en 2030 es el que dibuja su hijo en el colegio.

Blitzenbaum concluyó su intervención asegurando a los inversores que, aunque la empresa lamenta “la inconveniencia humana” que estas decisiones puedan generar, el objetivo final es asegurar que Volkswagen siga siendo un “líder mundial” en algo, aunque aún no estén seguros de qué sea ese “algo”. Lo importante es que sea muy rentable y que requiera la menor cantidad de humanos posible.