El alcalde de Vigo, Abel Caballero, ha presentado este jueves el «Plan Hidrológico Lumínico 2024», un proyecto de ingeniería atmosférica de vanguardia que busca solucionar la acuciante sequía que sufre la ciudad instalando más de diez millones de bombillas led suspendidas en la estratosfera. Según las previsiones del consistorio, la potencia lumínica será tan apabullante que las nubes, desorientadas por el espectáculo y cegadas por la belleza festiva, no tendrán más remedio que romper a llorar de la emoción directamente sobre el embalse de Eiras.
La ciudad más lluviosa de España se enfrenta a la paradoja sin precedentes de quedarse sin agua potable en tres semanas. Sin embargo, desde la alcaldía se ha descartado categóricamente recurrir a restricciones en el consumo, cortes de suministro o campañas de concienciación ciudadana, por considerarlas medidas «provincianas y faloscópicas». En su lugar, el gobierno local ha apostado por la única herramienta que ha demostrado una efectividad científica incontestable en la historia reciente de Galicia: el vatio por metro cuadrado.
«Si la lluvia no viene a la mejor ciudad del mundo, nosotros le montamos un photocall en el cielo para que se sienta obligada a bajar», declaró Caballero durante una multitudinaria rueda de prensa celebrada ante un árbol de Navidad de cuarenta metros que llevaba encendido desde mediados de agosto a modo de prueba de esfuerzo. «El alcalde de Madrid dice que allí tienen agua de la sierra, pero yo le digo a Martínez-Almeida que sus grifos no se ven desde la Estación Espacial Internacional. Los nuestros, cuando abramos la llave del agua con luz led incorporada, van a dejar ciegos a los astronautas de la NASA».
El plan contempla el despliegue de una flota de trescientos drones municipales que elevarán una malla electrificada de luces de bajo consumo hasta los mil metros de altitud. La instalación formará la frase «Welcome Rain to the Best Christmas on Earth» en un inglés perfecto y chillón, visible desde cualquier punto del Atlántico Norte. Los técnicos del ayuntamiento aseguran que las borrascas atlánticas, conocidas por su vanidad y su carácter festivo, suelen esquivar los municipios a oscuras para dirigir su carga hacia zonas de mayor impacto estético.
Para financiar la iniciativa, el ayuntamiento desviará el presupuesto del servicio de purificación de agua y mantenimiento de tuberías, argumentando que filtrar el agua es una pérdida de tiempo cuando se puede iluminar. «El ciudadano vigués no quiere un agua vulgar, incolora e inodora», explicó el concejal de Festejos e Infraestructuras Fluviales. «Queremos un líquido de alta gama que salga del grifo reluciendo en tonos azul purísima y rojo pasión. Si el embalse se queda al cero por ciento, secaremos el Atlántico y lo embotellaremos con purpurina».
La oposición ha criticado la medida recordando que la ciudad se encuentra a veintidós días de la alerta roja por desabastecimiento, a lo que la alcaldía ha respondido ofreciendo un pase VIP para la inauguración del encendido pluvial a todos los vecinos que acudan al ayuntamiento con un cubo vacío. Los hosteleros locales, por su parte, ya han comenzado a promocionar el «Menú Sequía Top», en el que se sustituyen las jarras de agua de mesa por chupitos de vaporizador con aroma a pino sintético y espectáculo de luces láser en el plato.
En caso de que el sistema de ledes no logre atraer precipitación en las próximas 48 horas, el equipo de gobierno ya maneja un plan B que consiste en contratar al DJ David Guetta para que pinche un set de tres días seguidos en la presa del embalse, convencidos de que las vibraciones de los subgraves terminarán por exprimir las nubes por pura presión acústica.
Mientras tanto, miles de turistas han comenzado a abarrotar los hoteles de la zona para presenciar el histórico momento en que una gran metrópoli europea intente ducharse colectivamente usando únicamente el rocío acumulado en los cables de la iluminación navideña.






