CIUDAD DE MÉXICO – En un movimiento que muchos califican de valiente, y otros, de una completa falta de comprensión humana, el Dr. Epifanio Veraz, director del recién fundado “Instituto para la Rectitud Cómica”, ha declarado la guerra a la sátira. Su objetivo: erradicar cualquier atisbo de doble sentido o ironía que pueda confundir al público y, peor aún, que no sea literalmente cierto.

"El humor es un campo minado de desinformación potencial", afirmó Veraz en una conferencia de prensa en línea, donde la mitad de los micrófonos de los periodistas no funcionaban. "Cuando alguien dice 'este político es tan honesto que le robó a su propia madre', ¿cómo se supone que el ciudadano promedio debe saber si realmente le robó a su madre? Debemos establecer la verdad factual detrás de cada declaración humorística."

El Dr. Veraz, con un doctorado en lógica binaria y una notable incapacidad para entender sarcasmo, explicó que su equipo ya está desarrollando algoritmos avanzados para escanear chistes, memes y monólogos de comedia. "Si un comediante dice 'mi vida es un desastre', nuestro sistema verificará si su casa está de hecho en ruinas, si sus finanzas están en bancarrota y si sus relaciones personales son un caos certificado. De lo contrario, la declaración será marcada como 'falsa' o 'engañosamente cómica'."

La iniciativa ha generado escepticismo entre los pocos humoristas que quedan que aún no han sido censurados por la corrección política o, ahora, por la veracidad literal. "Esto es como un sordo juzgando un concierto de rock", comentó el standupero argentino Miguel 'El Crudo' Rojas, cuyo último especial fue clasificado como '73% ficción no verificable' por el instituto de Veraz. "El chiste es el punto, no el hecho. ¿A quién le importa si mi suegra realmente tiene bigote si la imagen es lo que causa risa?"

El Instituto para la Rectitud Cómica planea expandir su alcance, incluyendo la verificación de dichos populares. "'Más vale pájaro en mano que ciento volando' es una falacia. ¿Quién ha verificado la eficacia de esa estrategia? ¿Existen estudios comparativos sobre la retención de aves en mano versus la captura de aves en vuelo? Necesitamos datos. Necesitamos la verdad", insistió Veraz, con una seriedad que casi parecía una broma, aunque no se atreverían a decírselo.

La principal preocupación, según Veraz, es el potencial daño social de la risa infundada. "¿Qué pasa si un chiste sobre el mal servicio de internet lleva a la gente a creer que el servicio es realmente malo, cuando nuestros datos indican una tasa de interrupción del 0.03%? ¡Es difamación contra los proveedores de internet! La risa debe ser responsable, basada en hechos y, preferiblemente, aprobada por el Estado."

Se espera que la próxima fase del proyecto incluya la publicación de un "Índice de Veracidad Cómica", donde cada gag recibirá una puntuación de fiabilidad. Los chistes con menos del 90% de veracidad factual serán etiquetados con una advertencia, como "Contiene elementos de imaginación" o "Potencialmente divertido, pero carece de fundamento empírico". El objetivo final, según el Dr. Veraz, es un mundo donde la única broma aceptable sea la que nadie malinterprete, lo que, irónicamente, dejaría el diccionario de chistes completamente vacío.