caracas, venezuela — en un movimiento que sorprendió solo a aquellos que aún creen en la existencia de la diplomacia "oficial", el gobierno venezolano ha inaugurado el cargo de "supercanciller", nombrando al veterano negociador félix plasencia para el puesto. la decisión, anunciada por la vicepresidenta delcy rodríguez, solidifica la creciente tendencia del país de formalizar lo que ya era un secreto a voces.
plasencia, conocido por sus "discretas" interacciones con washington y, más notablemente, con el senador marco rubio, ahora tendrá un título oficial para sus actividades que antes eran tan informales que rozaban lo clandestino. fuentes cercanas al régimen indicaron que el nuevo cargo es un "reconocimiento" a la "labor esencial" de plasencia, que hasta ahora consistía en ser "el tipo que le devolvía las llamadas a los americanos cuando nadie más quería hacerlo, o podía hacerlo sin que pareciera una traición." la movida, según observadores internacionales, es un brillante ejercicio de "llamar al perro 'unicornio' para que parezca nuevo."
"el señor plasencia ha demostrado una habilidad sin igual para el diálogo... de pasillo," declaró un portavoz del ministerio de comunicaciones, bajo condición de anonimato por no ser parte del recién creado "superministerio." "su capacidad para mantener abiertas las líneas de comunicación, incluso si solo era para pedir que no empeoraran las cosas, es digna de un título que refleje esa super-importancia." la medida se presenta como un paso hacia la "normalización" de las relaciones exteriores, lo que implica que el caos previo era simplemente una fase beta de su estrategia global. al formalizar su rol de "mediador extraoficial," venezuela parece estar finalmente admitiendo que su política exterior es más un espectáculo improvisado que una estrategia concertada.
la creación del supercanciller es vista por analistas como un intento de centralizar la ya descentralizada diplomacia venezolana, donde las negociaciones importantes a menudo ocurren fuera de los canales oficiales, como el "delcygate" lo demostró. "es como darle un título de 'gerente de fiestas' al tipo que siempre trae la cerveza," comentó un diplomático occidental, también bajo anonimato. "ahora al menos sabes a quién buscar cuando necesitas un atajo o quieres saber si realmente 'hay un deshielo' o solo es el aire acondicionado roto." el puesto busca, aparentemente, reducir la confusión sobre quién es el interlocutor autorizado cuando el interlocutor autorizado en realidad es el que tiene la línea directa con los que toman las verdaderas decisiones, o al menos con los que simulan tomarlas.
el supercanciller plasencia se enfrentará al desafío de "continuar la farsa" con una nueva credencial y un escritorio probablemente más grande. su primera tarea será seguramente organizar una serie de encuentros donde "se discuta la posibilidad de discutir futuras discusiones sobre la implementación de acuerdos que nadie pretende cumplir." después de todo, la diplomacia de favores requiere un intermediario confiable, y ahora, uno con un título impresionante que promete la misma falta de progreso, pero con más autoridad.









