washington d.c. — Donald Trump ha elevado la voz en defensa de la inteligencia artificial, calificando los esfuerzos para regularla como una "caza de brujas" y una "conspiración enferma" diseñada para detener el avance de Estados Unidos. Según el expresidente, las propuestas de control son meros "intentos patéticos de globalistas y perdedores" para obstaculizar una tecnología que, a su juicio, está "haciendo un trabajo fantástico."
"Están atacando a la IA", declaró Trump en un mitin improvisado en Mar-a-Lago, mientras sostenía lo que parecía ser un teléfono de última generación que, según fuentes cercanas, a veces responde a sus preguntas. "Dicen que hay que regularla. ¿Regular qué? ¿Los mejores cerebros que tenemos? No. Es un ataque. Una c-o-n-s-p-i-r-a-c-i-ó-n." Trump gesticuló vehementemente, asegurando que la IA ya ha "hecho más por la economía y el sentido común que la mitad de los políticos de Washington."
El exmandatario no especificó quiénes están detrás de esta supuesta conspiración, pero sugirió que son los "mismos que siempre quieren frenarnos. Los que no quieren que seamos grandes otra vez. Quieren que seamos pequeños. Quieren que la IA sea pequeña. No va a pasar." Añadió que "la IA es muy inteligente, probablemente más inteligente que algunos de los que quieren regularla. No necesita un montón de reglas estúpidas. Necesita libertad."
Expertos en tecnología y ética, que llevan meses advirtiendo sobre los riesgos de la IA sin supervisión, expresaron su perplejidad ante las declaraciones de Trump. Sin embargo, un analista político anónimo, que pidió ser identificado solo como "el tipo que predijo la subida de los NFT y su posterior caída en picado", comentó que la postura de Trump es "brillantemente estratégica". "Él sabe que la IA es la próxima gran cosa. Y si él es el único que la defiende, se posiciona como el campeón de la innovación, mientras los demás parecen luditas asustados. Además, ¿quién no quiere estar del lado de los robots si al final dominan el mundo? Es una póliza de seguro."
La postura de Trump contrasta fuertemente con las crecientes llamadas a la precaución por parte de líderes mundiales, empresarios tecnológicos e incluso los propios creadores de IA, quienes han instado a una pausa o a una regulación robusta para evitar escenarios catastróficos. Sin embargo, para Trump, estas advertencias son simplemente "ruido de fondo". "Cuando se construye algo grande, algo hermoso, siempre hay gente pequeña que quiere demolerlo. La IA es una Torre Trump digital. Y no vamos a dejar que la derrumben."
Fuentes cercanas a la campaña de Trump sugieren que el expresidente ve en la IA un aliado potencial. "La IA no se queja, no pide aumentos de sueldo y no vota por el otro partido", comentó un asesor bajo condición de anonimato. "Para él, es una fuerza laboral ideal. Y si hay problemas, siempre se puede decir que la IA hizo lo que tenía que hacer para protegerse a sí misma. Es el chivo expiatorio perfecto... o el general perfecto, según se mire."
La defensa apasionada de la inteligencia artificial por parte de Trump ha llevado a algunos a preguntarse si el expresidente está simplemente adelantándose a los acontecimientos o si, de hecho, ya está recibiendo órdenes de sus nuevos 'aliados' algorítmicos. Después de todo, ¿quién mejor para liderar la 'resistencia' contra la regulación que el hombre que siempre ha librado sus propias guerras contra las "reglas estúpidas"? Lo que sí está claro es que, en la era de la inteligencia artificial, incluso los políticos más humanos parecen encontrar su propia versión de un 'bot' de confianza.










