Mientras incendios forestales sin precedentes devoran más de 50.000 hectáreas en Ávila, Madrid y Toledo, forzando la evacuación y el confinamiento de 90.000 residentes, el Ministerio de Turismo español emitió un comunicado urgente. El mensaje, dirigido predominantemente a agencias de viajes internacionales y mercados de valores, aseguraba que las "zonas de interés turístico clave" se mantienen, por ahora, en gran parte ilesas. Los fuegos, que han convertido vastas extensiones del paisaje interior en cenizas y humo, no han logrado "comprometer la experiencia vacacional costera ni la disponibilidad de sangría helada", según el ministerio. La prioridad, señalaron, es la tranquilidad del mercado turístico global.
Un portavoz del recién creado "Instituto Nacional de Consistencia Climática del Verano Español", operando desde una oficina con aire acondicionado en Marbella, afirmó que "la planificación proactiva y la bendita aleatoriedad han garantizado que las playas y los bares de tapas que realmente importan no estén cubiertos de hollín o pavor existencial". Añadió que, aunque "lamentamos la interrupción para nuestros agricultores y sus olivos centenarios, la mayoría de los turistas viene por el sol y el mar, no para contemplar la gestión forestal sostenible ni la fragilidad de la vida rural. Es un paquete, no una lección de ciencias". La inversión en campañas de marketing para "cielos azules sin humo" ya está en marcha, con la promesa de utilizar drones para dispersar cualquier nube de ceniza que ose acercarse demasiado a la costa.
Los residentes de las zonas afectadas, muchos de los cuales han perdido sus hogares, sus medios de vida y la esperanza en la acción climática real, se mostraron "aliviados" por la noticia, aunque algunos expresaron una confusión palpable. "Mi casa está hecha cenizas, mi ganado muerto, mis hijos respiran humo, ¿pero el chiringuito de Salou está a salvo?", preguntó un residente evacuado de Toledo, con un tono que sugería una mezcla de desesperación y el humor negro que solo la tragedia puede forjar. "Eso sí que es una buena noticia, supongo, para alguien que no vive aquí. Menos mal que el PIB turístico no va a sufrir por la enésima purificación de nuestros montes."
Mientras tanto, el gobierno ha anunciado un "plan integral de recuperación post-incendio" que incluye la distribución gratuita de abanicos personalizados con el logo del Ministerio de Turismo y un código QR para reservar tours alternativos por "paisajes que aún no han sido purificados por el fuego". Los expertos predicen que las llamas continuarán ardiendo hasta que se alcance un equilibrio natural entre la biomasa disponible, los presupuestos de mitigación de riesgos de incendios y la capacidad de las aerolíneas para traer más turistas que ignoren la humareda.
El Ministerio de Asuntos Exteriores también ha emitido un 'avisos para viajeros' actualizado, recomendando a los turistas que, si ven humo, asuman que es parte de una "experiencia cultural inmersiva de quema controlada" y que "por favor, no molesten al personal de emergencia con preguntas sobre el cambio climático". Añadieron que el humo es "perfectamente seguro para la mayoría de los cócteles". Este año, España demuestra una vez más su compromiso inquebrantable con la economía del sol y playa, incluso si eso significa que el resto del país deba arder en una especie de holocausto anual predecible, con la promesa de que, al menos, los mojitos seguirán fluyendo.



