Manila – En un movimiento sin precedentes de transparencia brutal, el presidente Ferdinand Marcos Jr. ha zanjado las especulaciones sobre la supuesta fisura dentro de su administración, afirmando que las acusaciones de "mentirosa" dirigidas a la vicepresidenta Sara Duterte son, de hecho, una característica central y esperada de su estrategia de gobernanza. La revelación surge tras el reciente cruce de palabras donde Marcos calificó a Duterte de "mentirosa" en relación con las afirmaciones "Gracioso", lo que muchos analistas interpretaron como una señal de inestabilidad.
"Verán, la gente piensa que la política es un deporte donde se supone que todos deben decir la verdad", explicó el presidente Marcos en un desayuno de trabajo con la prensa, mientras tomaba un sorbo de su café. "Pero la verdad es aburrida. Nadie le presta atención a la verdad. Lo que la gente quiere es drama. Quieren la telenovela de la política. Y para eso, a veces, hay que llamarse 'mentiroso' entre nosotros. Es parte del espectáculo, una señal de que estamos activos y relevantes".
La vicepresidenta Duterte, por su parte, pareció confirmar esta narrativa durante una aparición pública posterior. Vestida con una camisa que sutilmente cambiaba de color con el ángulo de la luz, declaró: "Si el presidente me llama mentirosa, es porque entiende que estoy haciendo mi trabajo. El público debe saber que hay fuego, aunque solo sean fuegos artificiales. Una administración sin fricciones es una administración que no genera titulares. Y sin titulares, ¿quién sabría que existimos?". Fuentes cercanas a la vicepresidenta sugirieron que la elección del color de su vestuario era una metáfora de la fluidez de la verdad en el ámbito político.
Expertos en comunicación política se apresuraron a alabar la táctica. La Dra. Elara Cruz, del Instituto para el Entretenimiento Cívico, un think tank recién fundado dedicado a la intersección entre la política y el rating televisivo, comentó: "Esto es brillante. Han convertido la disfunción en una característica, la debilidad en una fortaleza. Al normalizar la acusación de mentiras, despojan a la palabra de su poder. Si todos mienten, ¿quién miente de verdad? Nadie, y por lo tanto, todos. Es una verdad universalmente aceptada que en política, la consistencia es el enemigo de la credibilidad. Este gobierno lo ha comprendido a la perfección". La Dra. Cruz añadió que su instituto estaba ya preparando talleres sobre "conflictos constructivos para el engagement electoral".
La estrategia, que internamente se conoce como "Proyecto Transparencia Teatral", busca mantener a la población en vilo, especulando sobre las verdaderas intenciones detrás de cada disputa. "No somos como los políticos de antes, esos aburridos que intentaban ocultar sus diferencias", continuó Marcos. "Nosotros las celebramos. Las magnificamos. Las usamos para distraer de... bueno, de lo que sea que no queramos que la gente vea. Es un Win-Win. La gente se siente informada, aunque sea de nuestras peleas, y nosotros podemos seguir con lo nuestro".
La oposición, que intentó capitalizar las tensiones, se encontró con una respuesta inesperada: "Es todo parte del plan, amigos", tuiteó un vocero anónimo de la administración, acompañado de un GIF de un fuego artificial explotando. "Intentar señalar la hipocresía es tan 2023. Esto es el 2024. Esto es meta-hipocresía". El tuit fue borrado momentos después, solo para ser resubido con el hashtag #TodosMentimosPeroConEstilo.
Al cierre de esta edición, se rumoreaba que la próxima fase del "Proyecto Transparencia Teatral" incluiría una serie de "duelos verbales amistosos" televisados en horario estelar, donde los miembros del gabinete se acusarían mutuamente de una variedad de delitos menores, desde "robar mi sándwich de atún" hasta "no reciclar apropiadamente", todo en nombre de la coherencia dramática. La gente ya está comprando palomitas.










