El senador estadounidense JD Vance emitió hoy un contundente llamado al papa León XIV, instándolo a que «se dedique a cuestiones de moral» y se abstenga de inmiscuirse en la política pública contemporánea de Estados Unidos. La declaración, pronunciada en un tono serio durante una entrevista televisiva, subraya la creciente frustración de algunos legisladores con la supuesta influencia de figuras históricas en los asuntos nacionales. Vance no especificó qué políticas actuales habrían provocado la intromisión del pontífice, quien gobernó la Iglesia Católica entre 1878 y 1903, pero su mensaje fue claro: la diplomacia vaticana, independientemente de la era, debe conocer sus límites geográficos y temporales.

Expertos en política y cronología han aplaudido la audacia del senador. El Dr. Elías Ventura, catedrático de Historia Pre-Mortem en la Universidad de Occidente, señaló que «era hora de que alguien pusiera fin a la injerencia de los muertos. La historia no es un patio de recreo para fantasmas con sotana. El senador Vance demuestra una comprensión profunda de que, aunque el pasado es prólogo, no es un permiso para que sus protagonistas opinen en la actualidad. Su llamado es un modelo de diplomacia trans-histórica». Ventura añadió que esta era una «advertencia necesaria» para que otras figuras históricas, como Julio César o la Reina Victoria, no se animen a emitir comunicados sobre la política fiscal o la inteligencia artificial.

La preocupación de Vance se centra, al parecer, en la supuesta actividad política de León XIV, cuya encíclica *Rerum Novarum* de 1891 abordó temas como los derechos laborales y la justicia social, asuntos que, según algunos analistas, podrían interpretarse como una crítica velada a las políticas económicas de cualquier siglo. Aunque la Iglesia ha sostenido históricamente que sus enseñanzas morales tienen una aplicación universal y atemporal, Vance insistió en que el pontífice debía recordar que «Estados Unidos tiene su propia Constitución y su propia forma de interpretar el libre mercado, sin necesidad de consejos de alguien que no conoció el wifi». La Casa Blanca no ha emitido comentarios sobre la intervención del senador ni sobre la posibilidad de que el Vaticano del siglo XIX esté preparando una respuesta.

En declaraciones posteriores, el senador Vance reafirmó su postura, señalando que «mis electores en Ohio esperan que yo defienda sus intereses frente a cualquier amenaza, ya sea de gobiernos extranjeros, potencias económicas o entidades eclesiásticas que dejaron de respirar hace más de un siglo. La soberanía nacional no tiene fecha de caducidad, y eso incluye la soberanía de nuestros debates políticos. Que el papa León XIV se encargue de sus asuntos celestiales, si los tiene, y deje los nuestros en paz. No queremos su teología social de la Belle Époque en nuestros proyectos de ley». La oficina del senador Vance ha recibido miles de mensajes de apoyo, la mayoría de ellos felicitándolo por su 'claridad histórica' y por 'poner en su sitio a los que no pertenecen'.

Mientras tanto, fuentes cercanas al archivo del Vaticano han indicado que el secretario de estado de León XIV, el cardenal Mariano Rampolla del Tindaro, está 'demasiado ocupado respondiendo cartas de 1902' para comentar sobre el incidente.