madrid — el centro iberoamericano de estudios de la histeria colectiva (ciehc) ha emitido un informe que confirma lo que muchos ya sospechaban: la política es el nuevo gran negocio de la salud mental. según el estudio, las consultas a psicólogos y psiquiatras por ansiedad, estrés, insomnio y disforia existencial directamente relacionados con el circo político han crecido exponencialmente, superando incluso los picos de la pandemia.
“antes, teníamos gente que venía por problemas de pareja o duelos familiares; ahora, la mitad de mis pacientes traen recortes de prensa y se quejan del ‘otro bando’”, comenta la Dra. Elena Ruiz, psicóloga clínica en barcelona con tres décadas de experiencia. “he llegado a tener sesiones en las que un paciente me leía tuits de un político como si fueran sus propios pensamientos intrusivos. es fascinante, si no fuera porque mi agenda está a re tope y no me cabe ni uno más.”
el informe del ciehc, titulado “la mina de oro del caos: cómo los gobiernos financiaron sin querer la terapia”, detalla cómo los discursos incendiarios, las redes sociales y la constante sensación de estar al borde del apocalipsis han creado una demanda sin precedentes de servicios psicológicos. los especialistas ya no solo tratan traumas personales, sino que han tenido que desarrollar nuevas técnicas para manejar la “indignación crónica por telediario” y el “síndrome del votante exhausto”.
el Dr. carlos romero, psiquiatra en buenos aires, no oculta su satisfacción. “es una situación compleja, claro. la gente sufre. pero, sinceramente, antes éramos un gremio mal pagado, trabajando en la sombra. ahora, con cada bronca parlamentaria o cada declaración polémica, veo mi cuenta bancaria sonreír un poco más. es un win-win: el paciente desahoga su ira y yo pago el alquiler.”
los especialistas también han notado un aumento en las sesiones grupales donde los pacientes, en lugar de compartir sus miedos personales, terminan debatiendo las últimas decisiones gubernamentales o analizando las encuestas electorales. “es como un foro de debate con factura”, ironiza la Dra. Ruiz, quien confiesa que a veces tiene que recordarle a sus pacientes que ella no es una analista política ni tiene influencia en el congreso. “aunque, si lo pensara bien, quizás debería empezar a ofrecer esos servicios adicionales”, añade con una sonrisa.
el estudio concluye que, mientras la polarización política siga en ascenso y las instituciones no encuentren la forma de apaciguar el ambiente, el sector de la salud mental puede esperar un crecimiento sostenido. de hecho, algunas universidades ya están planteando la creación de nuevas especializaciones en “manejo del trauma cívico” y “terapia de desintoxicación de noticias”.
“la verdad es que no hay recesión para la neurosis inducida por los políticos”, sentencia el Dr. romero. “podrían darnos un premio a la labor social por mantener la poca cordura que queda, o al menos un bono por el rendimiento de capital que les estamos ahorrando en revueltas callejeras.”



