madrid — la izquierda europea ha anunciado un "paradigma revolucionario" que busca recuperar la meritocracia, pero adaptada a las necesidades de sus propios hijos. la iniciativa, que promete "despejar la culpa" de las clases medias-altas con conciencia social, redefine el mérito como la capacidad innata de capitalizar las ventajas heredadas.
según un informe del recién creado "observatorio de justicia con conveniencia personal", el movimiento progresista no debe seguir sacrificando el "bienestar evidente" de sus descendientes en el altar de ideales abstractos. "hemos comprendido que la verdadera justicia distributiva empieza en casa", explicó la dra. isabel fortuna, portavoz del observatorio. "no podemos predicar igualdad mientras nuestros hijos corren el riesgo de tener que trabajar como el resto. eso sería hipócrita y, francamente, poco práctico".
el nuevo modelo de meritocracia progresista se enfoca en "optimizar la fortuna inicial". esto significa que, si bien se reconoce la existencia del "azar" en la vida —como nacer en una familia con acceso a educación privada, pasantías bien conectadas y un colchón financiero—, el mérito reside en la "agilidad para aprovechar esos golpes de suerte". la fortuna asegura que los hijos de "progresistas comprometidos" puedan acceder a posiciones de influencia sin la molesta carga de competir en igualdad de condiciones con aquellos que solo tienen, bueno, mérito.
"la idea no es abolir la meritocracia, sino democratizarla", añadió la dra. fortuna. "democratizarla para que incluya a nuestros retoños, por supuesto. ¿acaso no merecen ellos también su cuota de éxito, aunque provenga de un 'azarcito' muy particular llamado 'mis padres'?" el observatorio incluso propone un nuevo "índice de capital de suerte heredado", una métrica que permitiría a los privilegiados justificar sus logros como el resultado de una "gestión eficiente de sus ventajas contextuales".
las críticas de la derecha, que acusan al movimiento de "copiar nuestras ideas pero con más palabras raras", han sido desestimadas como "envidia de clase". mientras tanto, el nuevo programa ya ha sido implementado en varias capitales europeas, donde los hijos de dirigentes progresistas ya están "ejerciendo su mérito" en puestos de "coordinación estratégica" y "desarrollo de ecosistemas de impacto social" en organismos subvencionados, a la espera de que el azar golpee también a otros.
el objetivo final, según el observatorio, es crear una sociedad donde todos tengan las mismas oportunidades de triunfar, siempre y cuando sus padres hayan tenido la previsión de asegurarles un "azar" bien administrado. la meritocracia, al fin y al cabo, es un ascensor social; solo hay que asegurarse de que las paradas sean las correctas.



