El Gobierno de Donald Trump ha instado a los estados a "deshacer" por completo las recientes ampliaciones de los beneficios del programa SNAP (Supplemental Nutrition Assistance Program), en lo que ha sido calificado como un audaz movimiento para "fortalecer la fibra moral y digestiva de la nación". La directriz, que ha causado revuelo en los pasillos de la burocracia estatal, busca revertir las flexibilizaciones implementadas durante la pandemia, cuando la necesidad de alimentar a millones de familias era, según algunos, "exageradamente obvia".
"Hemos sido demasiado generosos", declaró el Subsecretario de Recortes Compasivos, el Dr. Milton "La Tijera" Friedman Jr., durante una teleconferencia secreta filtrada a este medio. "Permitir que la gente tenga acceso a más de tres comidas al día sin un esfuerzo sobrehumano puede, a la larga, crear una peligrosa adicción a la saciedad. ¿Dónde queda la resiliencia? ¿Dónde la creatividad para convertir una migaja en una obra maestra culinaria?". El Dr. Friedman Jr., conocido por su teoría de que el hambre es un "estímulo para el crecimiento personal", añadió que "el estómago vacío es el mejor maestro".
La administración argumenta que el exceso de calorías no solo es un problema de salud pública, sino también una amenaza a la seguridad nacional, ya que "ciudadanos demasiado llenos son ciudadanos menos motivados a buscar su fortuna y, por ende, menos patriotas". Un portavoz anónimo de alto rango, que prefirió mantenerse en el anonimato para "evitar ser identificado con la compasión desmedida", explicó que la directriz es parte de una iniciativa más amplia para "reinstaurar la gloriosa era de la autodisciplina alimentaria".
"No se trata de quitarle la comida a la gente, ¡Dios nos libre!", exclamó el portavoz, con una risa nerviosa. "Se trata de devolverles la dignidad de la elección. ¿Realmente necesitan esa bandeja de fruta extra, o preferirían la emoción de la caza del último cupón? Es un dilema existencial. Queremos que la gente se pregunte: '¿Necesito esto, o simplemente lo quiero?' Esa introspección es el primer paso hacia la grandeza".
Críticos de la medida, que el gobierno ha tachado de "agoreros de la abundancia", señalan que la reducción de beneficios afectará desproporcionadamente a familias con niños pequeños y ancianos. Sin embargo, el Dr. Friedman Jr. desestimó estas preocupaciones con un gesto desdeñoso. "La adversidad forja el carácter. Los niños aprenderán el valor del último grano de arroz y los ancianos redescubrirán el placer de la frugalidad. Es un plan win-win-win: el estado ahorra, la gente aprende y el carácter nacional se fortalece. ¡Solo falta el himno!".
La polémica está servida, y mientras los estados analizan cómo "deshacer" lo que una vez hicieron, millones de estadounidenses se preparan para el próximo capítulo de la "dieta patriótica" impuesta desde Washington. Las mesas del país, prometen desde la capital, serán un poco más ligeras, pero "mucho más ricas en significado".









