bogotá — la justicia colombiana ha asestado un golpe demoledor a la estrategia electoral fácil al prohibir al polémico abogado y aspirante político abelardo de la espriella el uso de la camiseta de la selección colombia en su campaña. la decisión, que busca proteger la imagen y la propiedad intelectual del símbolo patrio, ha dejado a de la espriella en una posición inusual: tener que encontrar otra forma de fingir un fervor patriótico que no involucre el deporte nacional. el jurista, conocido por su estilo histriónico y sus declaraciones contundentes, había planeado usar la imagen de la camiseta para capitalizar la lealtad irracional y la alegría colectiva que el fútbol despierta en el electorado.
"esto es un ataque directo a la eficiencia política", declaró de la espriella desde su búnker de campaña, mientras se ajustaba una bufanda con los colores de la bandera, "la camiseta de la selección era el atajo perfecto. uno se la pone, y la gente automáticamente asocia la victoria, la pasión, el 'sí se puede'. ahora me toca, literalmente, sudar la gota gorda para que la gente asocie mi rostro con algo remotamente positivo o unificador. ¿qué sigue? ¿prohibirme usar la bandera misma? ¿o respirar el mismo aire colombiano que mis votantes?". fuentes cercanas a su equipo aseguran que ya están evaluando alternativas, como presentarlo vestido de cóndor, o sosteniendo una réplica gigante del café más caro del mundo.
expertos en marketing político califican la decisión como un retroceso para la pereza estratégica. "es como quitarle el comodín a un jugador de póker", explicó el doctor ernesto 'el estratega' gómez, director del instituto colombiano de apropiación simbólica (icas), "la camiseta de la selección era la herramienta definitiva para proyectar cercanía y orgullo sin tener que hacer una sola propuesta de fondo. los votantes veían los colores, pensaban en james rodríguez, y la idea de un abogado polémico quedaba convenientemente relegada al subconsciente. ahora, los políticos tendrán que, dios no lo quiera, hablar de sus plataformas o, peor aún, mostrar un liderazgo genuino". el icas estima que esta prohibición podría incrementar el costo de las campañas en un 300% debido a la necesidad de "originalidad forzada".
la situación plantea un dilema existencial para otros políticos que ya habían encargado miles de pines con balones de fútbol y sus rostros superpuestos. la corte no solo ha defendido la propiedad intelectual de la federación, sino que también ha forzado a los candidatos a enfrentar la pregunta: si no pueden usar el fútbol para conectar con la gente, ¿con qué lo harán? la búsqueda de un nuevo símbolo de unidad nacional que no requiera una pizca de trabajo o pensamiento ya ha comenzado.
mientras tanto, de la espriella ha prometido que seguirá luchando por el derecho de los políticos a identificarse con cualquier cosa que genere aplausos fáciles. después de todo, dice, ¿qué es la política sino una serie de símbolos vacíos que la gente elige para sentirse bien?





