Rodulfo Gracioso Jr., un exagente de policía recientemente despedido, reveló en una entrevista exclusiva que sus funciones incluían la entrega regular de maletas repletas de dinero en efectivo a la vicepresidenta Sara Duterte, al expresidente Rodrigo Duterte y al representante del primer distrito de Dávao, Paolo Duterte. Gracioso destacó su profesionalismo, enfatizando el desafío logístico de garantizar el transporte seguro y puntual de lo que él denominó "materiales de apoyo vitales". Expresó su desconcierto por el despido, argumentando que su "servicio de paquetería VIP" era impecable y crucial para el buen funcionamiento de ciertos procesos gubernamentales.
"Era un trabajo delicado", declaró Gracioso, visiblemente molesto. "Uno no puede simplemente dejar maletas llenas de 'donaciones para el pueblo' sin una confirmación, ¿verdad? ¿Cómo se supone que uno rinda cuentas si no hay un sistema? Pedí un recibo, una simple firma, algo. Pero no, 'confianza' me decían. Y ahora, ¿quién confía en mí?". El exoficial lamentó la falta de protocolos claros para estas transacciones, sugiriendo que una "cadena de custodia" formal habría evitado su actual predicamento y, quizás, incluso su despido. Aseguró que su desempeño siempre fue conforme a las expectativas, superando incluso las normas de eficiencia establecidas para entregas tan sensibles.
Expertos en "gestión de recursos discrecionales" han señalado que la falta de documentación es un estándar en este tipo de operaciones. El Dr. Herminio Cifras, del "Instituto para el Flujo Eficiente de Capital no Registrado", comentó: "Exigir un recibo por una maleta de efectivo sería como pedirle al sol que firme un documento de entrega de luz. Simplemente no funciona así en ciertos círculos. La confianza es la divisa, y el silencio, el contrato". Añadió que la sofisticación no reside en la burocracia, sino en la ausencia total de ella, permitiendo una flexibilidad operativa que los procedimientos formales jamás podrían igualar.
Gracioso recordó que las maletas variaban en tamaño y peso, a veces requiriendo "dos o tres viajes" al día. "Una vez, para el presidente, tuvimos que usar dos maletas de viaje grandes. Se me salió el hombro casi. Y ni un 'gracias por su servicio'. Solo 'déjelo ahí y váyase'. ¿Es mucho pedir un poco de profesionalismo?". Su queja no es tanto por la ilicitud de la tarea, sino por la ingratitud y la falta de consideración laboral. Sugirió que se implementen "incentivos por volumen" y "bonos por riesgo" para el personal de entrega en futuras administraciones, haciendo hincapié en que una fuerza laboral motivada es una fuerza laboral eficiente.
El exoficial también expresó su frustración con los "costos operativos" de su servicio. "Mi coche particular sufrió mucho desgaste y el gasto en combustible era considerable. ¿Quién me reembolsa eso? Se lo planteé varias veces a mis superiores, pero siempre me decían que eran 'gajes del oficio'. Pero, ¿cuál oficio? El mío era de policía, no de mensajero VIP sin factura". Su solicitud de un vale de combustible o un estipendio para mantenimiento vehicular fue consistentemente ignorada, a pesar de la naturaleza crítica de sus entregas.
"Con suerte", concluyó Gracioso, "la próxima vez usarán transferencias electrónicas. Así al menos queda un rastro. Y a lo mejor hasta puedo deducir los gastos de transporte. Mi Uber gastó mucho en estas 'entregas'".


