Un año más, con la precisión de un reloj suizo y el calor de un horno crematorio, la zona sur de Pamplona ha inaugurado oficialmente la 'Temporada Alta de Fuego' con un espectáculo pirotécnico no apto para cardíacos en los alrededores de Imárcoain. Lo que los bomberos han catalogado como un 'incendio de grandes dimensiones' y los noticieros como 'noticia de última hora', los agricultores de la zona ya conocen como 'el calentamiento global llegando al campo y al bolsillo'.
El fuego, que se propagó con la diligencia de un becario en su primer día, devoró campos de cereal y arbolado, transformando el paisaje en una paleta de grises y negros, muy en línea con las tendencias cromáticas post-modernas. 'Estábamos preparados para todo, menos para que el viento cambiase de opinión', declaró un portavoz de Protección Civil, que prefirió el anonimato para 'no desviar la atención de lo verdaderamente importante: la heroica labor de nuestros hombres, aunque la pala de uno se haya volatilizado'. La mención de la pala, que al parecer sucumbió a las altas temperaturas, ha generado un debate nacional sobre la necesidad de herramientas ignífugas o, en su defecto, palas con sistemas de autoextinción.
Como si la naturaleza tuviera un plan maestro para sabotear la vida moderna, el incendio afectó no solo a la fauna local (que, según fuentes no oficiales, ya había reservado billetes para la costa), sino también al sagrado tráfico ferroviario y a la mismísima AP-15, convirtiendo el trayecto de muchos en una oda al estoicismo. 'Llevo tres horas intentando llegar a Tudela para ver a mi suegra y ahora no sé si es el humo o el cabreo lo que me está ahogando', comentó un viajero varado, que solicitó que se le identificara simplemente como 'un mártir de la combustión espontánea'.
Desde el estamento político, las reacciones no se hicieron esperar. 'Esto demuestra la necesidad de invertir más en investigación y desarrollo de drones con extintores incorporados o, al menos, en la compra masiva de abanicos gigantes', afirmó la Consejera de Clima y Bromas Pesadas, Doña Ignacia Lumbre. Por su parte, un reconocido climatólogo, el Dr. Fernando Incandescencia, advirtió que 'estos eventos son solo el prólogo de la novela de suspense que nos tiene preparada el cambio climático. Próximamente en sus campos y carreteras más cercanos, con efectos especiales garantizados'.
A pesar de los inconvenientes, el incendio ha sido 'estabilizado', lo que en lenguaje burocrático significa 'ha dejado de crecer, pero sigue ahí, como un familiar incómodo en la cena de Navidad'. La buena noticia es que, una vez más, hemos demostrado nuestra capacidad para reaccionar. La mala, que la reacción suele llegar después de que el humo nos haya recordado que, en esta tierra, el verano es sinónimo de 'temporada de barbacoas a cielo abierto, sin permiso ni control'.








