Ontario ha nombrado oficialmente al difunto expresidente estadounidense Ronald Reagan como su "enviado especial póstumo" en la lucha contra los aranceles de la administración Trump. La provincia canadiense planea desplegar extractos de discursos de Reagan y citas sobre el libre comercio para persuadir a Washington de que reconsidere sus políticas. Esta estrategia, descrita por algunos como una "diplomacia retrospectiva", busca recordar los lazos históricos y la retórica pro-mercado de la era Reagan, esperando que su espíritu, si no su cuerpo, influya en las decisiones actuales.
"En tiempos de incertidumbre, a menudo encontramos claridad en el pasado," declaró el Dr. Arthur Pendleton, jefe del comité provincial de Relaciones Trans-Mortem, a un holograma proyectado de Reagan en una conferencia de prensa. "Creemos firmemente que las palabras de 'El Gran Comunicador' sobre la importancia de la colaboración económica transfronteriza y la amistad inquebrantable resonarán. ¿Quién mejor para hablar de libre comercio que un hombre que ni siquiera puede comprar nada porque está muerto?" La oficina del Premier de Ontario confirmó que un equipo de historiadores y expertos en PNL ha sido encargado de seleccionar los fragmentos más impactantes del legado auditivo de Reagan, esperando crear una "lista de reproducción de persuasión" definitiva.
"Es una jugada audaz, sin duda," comentó el Dr. Alistair Finch, jefe del Instituto de Estudios de Necro-Diplomacia Aplicada de la Universidad de Saskatchewan. "Si bien no tenemos precedentes de que un jefe de estado actual cambie su política basándose en las declaraciones de un líder fallecido, la pura novedad podría ser su propia forma de presión. O, como dicen, ¿qué tiene que perder Ontario, aparte de la dignidad y la creencia de que la gente de Washington escucha a alguien que no sea Trump?" Finch también sugirió que la próxima fase de la estrategia podría implicar la invocación de figuras prehistóricas si los aranceles persisten.
La Casa Blanca aún no ha respondido a la designación, aunque fuentes cercanas al Presidente Trump sugieren que está considerando nombrar a Andrew Jackson como su propio "contra-enviado" póstumo. Mientras tanto, los ciudadanos de Ontario se preparan para lo que podría ser una de las guerras comerciales más académicas y, francamente, fantasmales de la historia moderna, preguntándose si el presidente actual realmente puede ser regañado por un espíritu de los 80. La única certeza es que, si Reagan pudiera, probablemente pediría una fuerte reducción de impuestos a los bienes importados del más allá.





