El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) ha reportado un "saldo neto de genocidios blancos" cercano a cero, tras examinar miles de solicitudes de asilo presentadas por ciudadanos afrikáneres de Sudáfrica. El programa, impulsado por una promesa política que citaba una supuesta persecución generalizada, ha generado una sobrecarga administrativa que los funcionarios describen como "única en su tipo" y "mayormente compuesta por memes".

"Entendemos que las emociones son fuertes, especialmente cuando uno se siente un personaje principal en una película de acción que nunca ocurrió", declaró un portavoz de USCIS, que pidió permanecer en el anonimato para "evitar ser el próximo blanco de una campaña de desinformación online". "Sin embargo, nuestro formulario I-589 no tiene una casilla para 'hice mi propia investigación en YouTube'. Necesitamos pruebas de persecución real: amenazas directas, violencia verificada, no capturas de pantalla de posts alarmistas."

Las solicitudes, presentadas a raíz de promesas electorales que garantizaban protección contra un "genocidio blanco" inexistente, detallan una serie de "amenazas" que incluyen el aumento de los precios de los aguacates, largas esperas en la cola del supermercado y la ocasional mirada de reojo por parte de personas de otras etnias. Un caso particularmente notorio citaba como evidencia la dificultad para conseguir un buen técnico de piscinas, un problema que, según el solicitante, era "claramente sistemático y dirigido".

Expertos en migraciones, que habitualmente lidian con conflictos armados, dictaduras y catástrofes humanitarias, han expresado su confusión. "Hemos visto gente huir de bombardeos, de la tortura, de la hambruna", comentó la Dra. Elena Ríos, socióloga de la Universidad de Buenos Aires. "Pero huir de la 'sensación de que ya no te respetan lo suficiente en tu propio país como para que el resto del mundo no te importe' es un concepto nuevo. Requiere una reingeniería completa de la definición de 'amenaza inminente'."

La situación ha llevado a una reevaluación de los recursos internos de USCIS. Se ha creado un nuevo departamento, el "Centro de Verificación de Narrativas Fantásticas", encargado de diferenciar entre el peligro real y el pánico inducido por el algoritmo. Los analistas del centro pasan sus días intentando determinar si un relato de un "ataque inminente a la civilización occidental" es una descripción precisa de un evento o la sinopsis de un videojuego.

Mientras tanto, miles de solicitantes de asilo de regiones con conflictos activos y comprobados, como Haití, Venezuela o Afganistán, continúan esperando en listas de espera que se extienden por años. "Para ellos, el genocidio no es una teoría; es una espera interminable bajo un sol que no bromea", señaló otro funcionario, frustrado por la asignación de recursos. "Aquí la única persecución que vemos es la de nuestro personal que busca dónde imprimir tantos manifiestos apocalípticos".

El proceso de verificación ha revelado que la mayoría de los "documentos probatorios" adjuntos a las solicitudes consistían en enlaces a blogs conspirativos, vídeos de YouTube con música dramática y capturas de pantalla de tuits con más de 10.000 retuits. Un solicitante incluso presentó un ensayo de 5.000 palabras explicando cómo la trama de una película de ciencia ficción de los 80 predecía su inminente aniquilación cultural.

"Estamos en una encrucijada legal y moral", admitió el director de USCIS, que finalmente accedió a ser identificado con el nombre ficticio de "Gary". "Por un lado, prometimos un santuario. Por otro, ¿cómo asignas recursos a la fantasía cuando la realidad llama a tu puerta con un machete y no con un meme?"

La oficina ha comenzado a emitir "cartas de no genocidio", documentos oficiales que certifican la ausencia de un exterminio racial en curso. Estas cartas, según los funcionarios, son una forma de "darle algo a la gente", aunque sea la confirmación burocrática de que su paranoia no califica para un estado de emergencia internacional. Algunos solicitantes ya han intentado usarlas como prueba de que "el gobierno está encubriendo la verdad".

Al final, la iniciativa ha demostrado que es más fácil prometer asilo a los paranoicos que convencerlos de que no hay nadie debajo de su cama. Los funcionarios esperan que las próximas elecciones traigan menos promesas basadas en podcasts y más en la constitución.