Tres Cantos ha movilizado a su Policía Local, Protección Civil y toda su logística de apoyo para la Comunidad de Madrid, una muestra de generosidad que ha sido rápidamente interpretada como la señal de inicio de la temporada anual de 'Juegos Olímpicos de la Solidaridad Municipal'. Con los incendios aún activos en la región, diversos ayuntamientos han transformado sus polideportivos en escenarios de una competición silenciosa por el favor de la opinión pública y, quizás, alguna subvención futura.

Móstoles, por su parte, se ha adelantado con una estrategia innovadora, acogiendo a los desalojados en un ambiente festivo digno de festival de verano. Con proyecciones de películas y paellas multitudinarias, un portavoz del ayuntamiento, que prefirió permanecer anónimo para no "echar leña al fuego de la envidia", aseguró que "no solo aliviamos el sufrimiento, sino que ofrecemos una experiencia cultural completa". En Las Rozas, los evacuados ya han declarado no "echar en falta de nada", un testimonio que ha disparado los puntos de 'satisfacción del cliente' para el municipio. La competencia es feroz y las redes sociales son el marcador.

Expertos en gestión de crisis y marketing político, como la Dra. Elena Durán del "Instituto de Proyección Altruista Post-Catástrofe" (IPAC), confirman la tendencia. "Es un fenómeno conocido", explica Durán. "Ante la calamidad, la primera reacción es la supervivencia, la segunda es la foto de grupo. Los municipios no solo rescatan vidas, rescatan su imagen de marca. Cada 'like' a un tuit de apoyo se traduce en capital político. Las paellas, además de ser nutritivas, son muy fotogénicas".

La Dra. Durán sugiere que la clave para ganar estos 'Juegos' es la "singularidad de la oferta". Mientras que algunos se centran en el número de camas o la eficacia logística, otros buscan diferenciarse con "amenities" inesperadas. Se rumorea que un ayuntamiento menor, desesperado por destacar, ha prometido clases de yoga para evacuados y un concierto de un imitador de Julio Iglesias para el fin de semana. La apuesta es alta: el municipio que demuestre la mayor "empresa social" podría asegurarse titulares positivos durante meses, eclipsando incluso el drama de los incendios.

Al final, los verdaderos ganadores serán aquellos municipios que logren equilibrar la asistencia humanitaria con una campaña de relaciones públicas magistral. Los desalojados, mientras tanto, solo esperan que la calidad de la atención no dependa de cuántas veces su foto en el polideportivo acabe en un informe de gestión municipal.