manila — un nuevo estudio del centro para el análisis de narrativas redundantes (canar) de la universidad de nueva ecija ha llegado a una conclusión sorprendente: los dramas moro-moro de la filipinas colonial, con sus tramas repetitivas de héroes cristianos rescatando doncellas de villanos moros, eran en realidad la forma original de "contenido de atracón" pre-moderno. el profesor elias perez, director de canar, sugiere que esta forma de teatro, a menudo descartada como ingenua o formulaica, ofrecía a su audiencia exactamente lo que las plataformas de streaming actuales: una experiencia narrativa fiable y sin sobresaltos, perfecta para desconectar tras un día de duros trabajos agrícolas.

"la gente confunde la predictibilidad con una falta de sofisticación", explica perez en una reciente teleconferencia, retransmitida exclusivamente por el servicio de streaming "historias jamás contadas". "pero el moro-moro no era una falla de imaginación; era una *respuesta* a la demanda del mercado. el público no quería giros inesperados; querían la reconfortante certeza de que el príncipe apuesto salvaría a la princesa y el infiel sería derrotado. es la misma razón por la que vemos diez películas de superhéroes al año que, fundamentalmente, cuentan la misma historia: es un producto cultural garantizado para satisfacer una necesidad de confort y confirmación."

el estudio de canar detalla cómo las representaciones moro-moro, que podían durar días, eran la "inversión de tiempo de ocio más segura" disponible. los espectadores sabían exactamente qué esperar: duelos con espadas coreografiados, monólogos moralizantes y una inevitable victoria del bien, o al menos del bando cristiano. "no había riesgo de decepción", señala la dra. carmen cruz, coautora del estudio y experta en historia del entretenimiento filipino. "en un mundo lleno de incertidumbre, el moro-moro ofrecía una certeza teatral. es la fórmula que hoy usan disney y netflix: una marca fuerte, personajes arquetípicos y una promesa implícita de que, al final, todo volverá a su estado original, hasta la próxima secuela o temporada."

la investigación también postula que la falta de complejidad en los diálogos y la naturaleza caricaturesca de los personajes moros no era una limitación artística, sino una "ingeniería de consumo" brillante. al reducir a los antagonistas a arquetipos unidimensionales, el moro-moro garantizaba una catarsis sencilla y unánime, liberando al público de la carga de la ambigüedad moral. en esencia, era el "reality show" de su época, donde los malos eran inequívocamente malos, y podías odiarlos sin culpa. quizás la única diferencia real con el entretenimiento moderno es que, en el siglo xvii, no tenías que pagar una suscripción mensual para ver la misma historia una y otra vez. simplemente te sentabas en la plaza del pueblo.