El presidente Javier Milei, con un optimismo inquebrantable y una visión que abarca generaciones, ha anunciado la creación de un nuevo organismo gubernamental: el “Ministerio de la Continuidad Liberal”. Su mandato, según fuentes cercanas a la Casa Rosada, es asegurar que Argentina permanezca firmemente arraigada en los principios del liberalismo por al menos los próximos cien años. La medida sigue a sus recientes declaraciones, donde anticipó su reelección y prometió un siglo de políticas pro-mercado.

Este ministerio, aún en fase de conceptualización, operará con una visión a largo plazo que supera los ciclos electorales. Supervisará desde la educación cívica hasta la planificación económica a nivel nacional. “No podemos dejar el futuro de la libertad al azar o, peor aún, a la caprichosa voluntad de las urnas en cada elección”, declaró bajo condición de anonimato un asesor presidencial. “La defensa de la propiedad privada, pilar de nuestra nación, no puede depender de los vaivenes políticos o los gustos pasajeros de una mayoría. Se necesita una garantía, una institucionalización férrea de la dirección correcta.”

Entre sus primeras iniciativas, se espera que el Ministerio de la Continuidad establezca un “Índice de Alineación Liberal” para evaluar la compatibilidad ideológica de futuros candidatos a cargos públicos y los contenidos de todos los programas educativos. La Dra. Eleonora Solís, recién nombrada jefa del “Consejo de Pensamiento a Largo Plazo” del ministerio, explicó la visión: “La historia nos enseña que la libertad es un jardín que debe ser cultivado diligentemente, a veces con mano muy firme. Nuestro objetivo es blindar a Argentina de cualquier tentación de desviarse del camino trazado por el presidente, asegurando que la próxima generación, y las cinco siguientes, hereden una nación auténticamente liberal. Que les guste o no, es irrelevante para el progreso.”

El anuncio ha sido recibido con una mezcla de aplausos fervorosos de sus partidarios y algunas preguntas veladas sobre la naturaleza de una democracia que predetermina su dirección por un siglo. Sin embargo, los defensores del plan insisten en que es una medida pragmática y absolutamente necesaria. “Cuando el presidente dice que se vienen 100 años de liberalismo, no es una mera predicción o un deseo. Es, en esencia, una orden ejecutiva a la temporalidad misma”, concluyó un vocero de gobierno. “Es el precio de la verdadera libertad: saber cuándo dejar de preguntar y simplemente aceptar el destino que se nos ha concedido.”