Granada, 26 de julio (APU) – Con la solemnidad que exige la tradición y un sol de justicia que recordaba a los antiguos califatos, Juanma Moreno ha vuelto a jurar su cargo como presidente de la Junta de Andalucía. El ambiente era de celebración contenida, o quizás de contención celebrada, mientras el líder popular desgranaba su visión de la 'Vía Andaluza', un camino que, según sus palabras, está abierto a "todos" los andaluces. Una declaración tan ambiciosa como un buffet libre en el que solo se sirven tres platos y dos de ellos llevan el sello de un socio peculiar.

Fuentes cercanas a los pasillos del poder, y con un vaso de fino en la mano, susurran que la “Vía Andaluza” es, en realidad, una especie de autopista de peaje donde la cabina del cobro la comparte un socio que prefiere el mapa antiguo. El presidente Moreno, con su característica sonrisa que mezcla el optimismo de un vendedor de crecepelo con la paciencia de un monje zen, minimizó el pacto con la ultraderecha, calificándolo de “un mero trámite administrativo” y “una simple declaración de intenciones amistosas”. “Nuestros valores no cambian,” aseguró, “simplemente se adaptan a las nuevas realidades, como un buen jamón ibérico que mejora con la curación... o con un aderezo un poco más picante.” Una metáfora, sin duda, muy andaluza.

El documento de acuerdo, del que solo se conoce la portada y algunas notas a pie de página redactadas con tipografía gótica, ha sido presentado como la piedra angular del nuevo gobierno. Entre los primeros deberes del Ejecutivo se incluyen la aprobación de los presupuestos 2027 (anticipándose al futuro con una fe ciega), la convocatoria de "macro-oposiciones" para la "Consejería de la Siesta Ininterrumpida y Calidad del Rebozado", y la creación de nuevos organismos. Destaca el “Observatorio para la Protección de la Lengua Castellana de Influencias Exóticas”, que, según se comenta en los círculos internos, podría prohibir el uso de anglicismos como “streaming” o “influencer”, sustituyéndolos por “emisión en chorro” y “agitador de masas digitales”.

Un portavoz no oficial, que prefiere mantenerse en el anonimato para no interferir con su nueva afición de coleccionar sellos franquistas, declaró: “El presidente es un hombre de palabra. Si dice ‘todos’, es ‘todos’. Bueno, quizá ‘todos’ menos los que no estén en la foto oficial, o los que insistan en ponerle perejil a la pringá. Es una cuestión de orden y buen gusto, que es lo que siempre ha caracterizado a Andalucía, ¿verdad?”

Mientras tanto, los partidos de la oposición, atónitos, intentan descifrar si la "Vía Andaluza" es una autovía de tres carriles o un sendero de cabras con prohibición de circular en bicicleta. La única certeza es que el paisaje político andaluz promete ser, al menos, pintoresco, con un cartel de “Bienvenidos” que puede leerse de muchas maneras, dependiendo de qué gafas ideológicas se usen. Los ciudadanos, por su parte, esperan que, entre tanta ‘vía’ y tanto ‘consenso’, no se olviden del estado de las carreteras secundarias, que son las que usan la mayoría para ir al trabajo. O, al menos, para ir a la playa, que en Andalucía es casi lo mismo.